Por Jorge VALDEZ REYCEN
Crónica
• Concreta Astudillo acuerdos con autoridades de bienes comunales de Cacahuatepec
• Lo que no hicieron en 10 años gobiernos del PRD, Astudillo lo logra con dialogo
• “Ya no queremos vivir con temor”: sociedad civil; con deportistas, da su palabra
Lo que no se hizo en 10 años de gobiernos perredistas, Héctor Astudillo lo concretó en 35 minutos de diálogo con autoridades de 47 comunidades de los Bienes Comunales de Cacahuatepec.
Fueron 35 minutos para la historia.
Los operadores políticos que lograron sentar a la mesa del diálogo a Astudillo con los comisariados ejidales y comunales fueron tres: Filiberto Casimiro Mendoza, Gaspar “Paco” Zequeida y Carlos Hernández Albarrán. El primero, desde 2004, empujaba a los acuerdos por encima de la violencia y el uso de la fuerza, a través de su asociación “Gral. Juan José Dorantes”. El segundo, trazó la estrategia. El tercero, con habilidad “todo terreno”, afianzó y tejió el encuentro.
Una década de desencuentros, confrontación, rispidez, agravios, movilizaciones y bloqueos armados con hechos de sangre fueron echados al baúl de los recuerdos. “Vamos a hacer una nueva historia, de acuerdos, diálogo y más diálogo para superar los problemas y alcanzar mejores niveles de vida para los 47 ejidos y bienes comunales de Cacahuatepec”, expresó Astudillo ante la rúbrica de hombres y mujeres de rostros curtidos por el sol con un sonoro y largo aplauso.
Documentos que contenían acuerdos puntuales, cada uno con los sellos de los comisariados ejidales, daban cuenta del nacimiento de una nueva etapa de diálogo y entendimiento.
La trascendencia histórica es que en 35 minutos se logró un acuerdo que nadie pudo en 10 años. Cerrazón, indiferencia, soberbia, obcecación, arrogancia desde el poder político, entramparon y anudaron un conflicto que se resolvió con una palabra: diálogo. Hoy la madurez se impuso, a la mezquindad. Astudillo abrió el espacio para crear una etapa de orden y paz con Cacahuatepec y sus comunidades.
Jueves de contrastes. Por la mañana, en un desayuno con la sociedad civil de Acapulco, Astudillo escuchó el clamor: “Ya estamos cansados de vivir con temor”, así de simple. El hartazgo social de un sector productivo, generador del capital, el empleo y la riqueza del puerto se manifestó así, con todas sus letras y sílabas.
Astudillo escuchó y respondió: “No descansaré, ni un momento, y si es preciso no dormir, no lo haré, para lograr encabezar la encomienda de todos los guerrerenses por recuperar la paz en Guerrero. Juntos cerremos filas y en 23 días construyamos ese anhelo de justicia, educación, paz y seguridad para todos”, puntualizó el abanderado de la coalición PRI-Verde.
Por la tarde-noche, en la colonia Morelos Astudillo encabezó una caminata que culminó con un evento con más de mil deportistas de todas las disciplinas. Una demostración de lucha libre, sambo, karate, ping-pong de mesa, basquetbol, softbol, entre otras, se presentó al candidato Astudillo y le dijeron también con todas sus letras: “el deporte es más barato que lo que se gasta el gobierno en combatir a la delincuencia”.
María Eugenia Walls, campeona mundial de natación, le entregó a la esposa de Astudillo, Merce, un estuche que sólo cuatro nadadores destacados en México recibieron como premio. “Esta yo la gané”, dijo con sencillez.
Y luego se dirigió a Astudillo: “Yo confío en ti, porque tengo palabra”. Y enseguida se dirigió a los mil deportistas: “Pero si él no cumple, se la quito”.
--Cumpliré –exclamó Héctor. Y remató: “lo he dicho siempre y no me cansaré de repetirlo: el deporte aleja al vicio y la delincuencia. Vamos a trabajar mucho ustedes y yo, juntos por el deporte”, prometió.
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