El apellido Figueroa, es y ha sido en la historia del estado de Guerrero, referente obligado, para mencionar a varias familias que en la zona norte y en la Tierra Caliente, han impuesto su ley, desde hace años. El tiempo, el reacomodo social, las circunstancias polÃticas y por la forma de ser de las nuevas generaciones, su condición de desarrollo ha venido a menos y al parecer poco a poco, se ha reducido su espacio vital.
En la revolución, se acomodaron. Ya en la postrevolución, entendieron que los cotos de poder, aún se podÃan desarrollar y el ingeniero Rubén Figueroa Figueroa, con compadrazgos con el poder central vio fortalecida su presencia polÃtica e impusieron su ley en un estado como Guerrero con un cacicazgo férreo. Le siguió su hijo Rubén Figueroa Alcocer, quien vio frustrado su mandato constitucional, al ser vÃctima de los excesos del poder y de la forma como se castigaba la protesta social. Me refiero a Aguas Blancas y la muerte de 17 campesinos.
La familia Figueroa se ha identificado con el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Pero ha sabido jugar a las contras, de acuerdo a sus intereses temporales. Lo mismo apoya a grupos del Partido de la Revolución Democrática (PRD), como del Partido del Trabajo (PT) o de Movimiento Ciudadano (MC). Y a grupos priistas, que luego se convierten en izquierdas, de mentiritas y que luego regresan y como si nada.
Y esos movimientos, se hicieron presentes ahora, de nueva cuenta, con el apoyo a Evodio Velázquez Aguirre, cuando el heredero del apellido polÃtico Rubén Figueroa Smutny, hizo berrinche y se lanzó a apoyar al PRD en Acapulco, en contra del candidato priista.
Cómo sea en polÃtica, quien se lleva se aguanta. Y esos juegos del poder, ahora tendrán cierta respuesta. Se entiende que el PRI siempre ha buscado los equilibrios entre las fuerzas internas.
Al triunfo de Héctor Astudillo Flores, Rubén Figueroa Smutny, pierde un aliado. Es más, gana un crÃtico contrincante, que no tolerará que nadie le dispute el poder. Y en ese sentido, al triunfo de Héctor Astudillo Flores, no serán los Figueroa, privilegiados, como siempre han sido.
Seguirán gozando de canonjÃas, pero no del poder, que les permita fortalecerse.
En otro escrito, expuse, como parte de los equilibrios dentro del PRI, que Cuauhtémoc Salgado Romero o Héctor Vicario Castrejón, podrÃan encabezar la Comisión de Gobierno del Congreso del estado. El primero podrÃa, pero lo tiene que palomear el Ejecutivo. El segundo, no puede, porque no ganó por el PRI, su diputación. O sea el Verde, no puede encabezar el Congreso.
Pues no. Ambos, son identificados como correligionarios del apellido Figueroa. Serán diputados. Y quien posiblemente los conduzca polÃticamente, podrÃa ser Flor Añorve.
Por los excesos, por los desplantes, por el egocentrismo, por la forma caciquil y berrinchuda de comportarse, Rubén Figueroa Smutny, no podrá ser protagonista del regreso del PRI al poder en Guerrero. Y su padre Rubén Figueroa Alcocer tendrá que ser puente y contenedor de su vástago, para evitar males mayores al grupo polÃtico de un cacique que languidece y se apaga poco a poco.
Los juegos del poder, son asÃ. Quien los conoce, los juega, en busca de fortalecerse y apoderarse de los espacios, que les permitan incursionar en los juegos, y ganar.
La estrategia de los Figueroa, por el momento, ha tenido un revés. ¿Qué tendrán que hacer, para poder fortalecerse? Unirse o romper y generar inestabilidad, para que a rÃo revuelto, ganancia de pescadores. O esperar agazapados, a que vengan tiempos mejores. Al tiempo. Comentarios; Facebook: Alfredo Voyerista Guzmán, Voyerista Comenta y Magos de la Imagen; Twitter: Alfredo Guzmán; Messenger: voyer54@yahoo.com.mx y voyer_guz@hotmail.com