LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato
LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato
Aguirre: jugar en PRI y PRD
Recientemente, el ex gobernador Ángel Aguirre Rivero, se reunió en un restaurante de la ciudad de México, con el diputado federal tricolor, Manuel Añorve Baños, pariente suyo y antiguo adversario político en la elección de gobernador de enero de 2011. La fotografía fue por demás elocuente y se deslizó en redes sociales. Nunca se supo el contenido de esa conversación. Pero se intuye que hablaron sobre el ineludible tema electoral. Los reacomodos y beneficios del poder para ambos. Y apenas hace unos días, circuló otra fotografía en twitter, que mostraba al mismo ex gobernante guerrerense, posando amigable con el perredista Guadalupe Acosta Naranjo. “Con mi compañero Ángel Aguirre, platicando de la problemática nacional y aclarando rumores mal intencionados”, escribió en esa cuenta el propio Acosta. Ambos hechos se encuadran en un solo escenario: Aguirre Rivero ha sido etiquetado como “el malo de la película”. Y se entiende que todo lo que despida tufos relacionados con su movilidad, puede ser explotado con fines electorales. Así lo están haciendo en el PRI. Pretenden de esa forma, que el ex mandatario estatal inocule a la candidata perredista a gobernador, Beatriz Mojica, quien no necesita de ese tipo de artilugios para evidenciar su nulo crecimiento en las simpatías ciudadanas. Pero lo que hacen en realidad, es mostrar la habilidad política de Ángel Aguirre, tanto en el PRI, como en el PRD. Basta con ubicar la reconfiguración del mapa político guerrerense.
AGUIRRE: CON DIOS Y CON EL DIABLO.- Al ex gobernador perredista, la tribu perredista los chuchos de Nueva Izquierda (NI) le abollaron todo el pastel. Primero, impidieron que dejara sucesor en el gobierno estatal interino. Luego, le cerraron la puerta al senador Sofío Ramírez Hernández, para competir internamente por la candidatura a gobernador en el PRD. Y finalmente, excluyeron también de la candidatura a la presidencia municipal de Acapulco, al diputado local, Ángel Aguirre Herrera, hijo del ex mandatario estatal. Pero eso no pareció intimidar al ex mandatario estatal, pese al vendaval político que sorteaba, tanto dentro del PRD, como externamente con el gobierno federal de Enrique Peña Nieto. Era evidente el diagnóstico: comenzó a moverse en otros cauces y corrientes. Hay que ubicarlos: 1.- Pese al bloqueo político perredista, Aguirre dejó sembrada parte de su estructura en el actual gobierno estatal. Sobre todo, en la Secretaría de Educación Guerrero. Y en la Secretaría de Salud, posiciones estratégicas en el asunto electoral. Pudo además, empujar varios candidatos en diputaciones locales y alcaldías. También en la competencia por las curules federales. Dos destacan: el aspirante en el distrito federal 7, Alejandro Arcos Catalán. Y la aspirante a diputada local en el distrito uno, Socorro Mondragón Sosa, una astudillista reconvertida en aguirrista. De ahí que los perredistas evalúen al ex mandatario como un cuadro político valioso, pero sin que se asome demasiado. 2.- Mientras tanto, en el PRI satanizan al ex mandatario oriundo de Ometepec. Lo evalúan como culpable de los hechos de Iguala. Pero Aguirre ya está acostumbrado a moverse en esas aguas políticas tricolores turbulentas. Las conoce muy bien, pues se formó y nadó no solo en la superficie, sino en sus profundidades. Y de algún modo, manda señales de amplia penetración política en ese partido. Tres hechos son elocuentes al respecto: la adhesión del ex perredista diputado federal por el distrito siete, Jorge Salgado Parra, al proyecto político del candidato del PRI a gobernador, Héctor Astudillo Flores; los pasos que en esa misma ruta siguió Teresa Herrera Ángel, esposa del senador perredista Sofío Ramírez, argumentando que la candidata perredista Beatriz Mojica, “nunca la invitó a sumarse a su campaña”. Y finalmente, varios miembros del grupo aguirrista –entre ellos el ex diputado federal Abel Echeverría Pineda-, que se han sumado abiertamente a la campaña de Astudillo. Es decir, el ex gobernador no renuncia al PRD e incluso, mantiene su estructura intacta dentro de ese partido. Y por otro lado, enciende sus velas también en el PRI, pese a que mucha militancia astudillista busque hacer escarnio de su figura, hechos y movilidad. Pero la política es así. Conocedor de los recovecos y túneles de la política guerrerense, Aguirre Rivero juega y apuesta, con Dios y con el Diablo.
HOJEADAS DE PÁGINAS…El candidato del PRI a gobernador, Héctor Astudillo es poco claro y hasta opaco en su declaración patrimonial. Mete sospechas sobre la aplicación de su dinero cosechado a lo largo de toda su carrera política, pues no es un simple peón de albañil para ganar el salario mínimo. Eso le pega muy fuerte a sus aspiraciones por el poder…Y mientras, la del PRD, Beatriz Mojica, se solaza de su austeridad. Lo que no evalúa es que su carrera política ha sido relativamente corta en la entidad. Y el único cargo importante que ha detentado, es la Secretaría de Desarrollo Social. Corrió con suerte, pues el incendio del edificio que albergaba sus oficinas operado por la Ceteg y los padres de familia de Ayotzinapa, desapareció muchas de sus irregularidades. Pero no es una encarnación de la pureza.
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