Crónica
Jorge VALDEZ REYCEN
*Apretón de mano y abrazo entre Astudillo y Beatriz Mojica, acaparan flashes
*Pasarela de candidatos, en un ritual rígido de firmas sobre un Pacto Civilizado
*Astudillo recorre las calles de Chichihualco y en la capital dicta conferencia
Se dieron la mano… y se abrazaron.
Héctor Astudillo y Beatriz Mojica se ciñeron al Pacto de Civilidad Política por Elecciones Participativas y en Paz 2015, logrando acaparar todos los flashes de fotógrafos.
Son los punteros. Sin duda. Los que dan la pauta, marcan los tiempos y lideran las encuestas de preferencias electorales.
Otra vez Astudillo acudió a la cita. Lo hizo sin grandes aspavientos, sobrio, mesurado, ni provocar el chacoteo con los medios, cuando hubo quienes aprovecharon la oportunidad de hacerlo.
En la construcción de “una democracia azarosa, la más cara del mundo; la que vale la pena, porque es más cara la guerra”, Rogelio Ortega Martínez se asumió por primera vez como el árbitro y convidó al Fiscal Especial para Delitos Electorales de la PGR en las rebanadas de responsabilidad de lo que está por venir en 25 días, de cara al 7 de junio.
En la “tierra de caciques, buenos y malos” –como preconizó Ortega— se construye una “democracia novel, y lo único que diferencia de los pueblos bárbaros y salvajes es la civilidad”, apuntó con vehemencia alzando la mano izquierda como señal de advertencia.
Con una hora de demora –han tardado más tiempo en consolidarse las democracias en otros países— inició el parto, perdón Pacto, que habrá de dar a luz un nuevo orden, con gobernabilidad. Al menos, esa era la intención colectiva de dirigentes de nueve partidos políticos y candidatos en un auditorio “José Joaquín de Herrera” semi-lleno, con grandes huecos en el graderío.
Rubén Valenzo Cantor, del Partido de los Pobres de Guerrero, habló poco, pero sustancioso al criticar que haya funcionarios convertidos “en voceros y porras hacia candidatos” y lanzó una advertencia apocalíptica: “actuemos pronto antes de que ocurra otra tragedia”.
Ahora sí estaba Marisela Reyes, del IEPC. Aunque tarde, llegó Jorge Camacho con el celular pegado en la oreja para denunciar que lo habían encañonado en la autopista del sol, cerca de la caseta de La Venta, policías de la Gendarmería “por ir con exceso de velocidad”. Se dijo vejado por los gendarmes federales, al ser confundido su convoy por “otros”.
Todo está dispuesto. Son cuatro mil 807 casillas, que serán custodiadas por 43 mil 800 funcionarios de los cuales 78 por ciento ya recibieron capacitación.
Karime Sevilla sigue de luto. A Walton, ni lo extrañaron, menos a Pablo Sandoval, de Morena.
Al mediodía, en Chichihualco, Astudillo recorrió las calles con la compañía de más de cinco mil colonos y campesinos de las comisarías serranas. Desafiante a un sol quemante, aplomo, sin gorra, Astudillo propuso un plan de acción de reactivación al campo de manera urgente. Y apuntaló las candidaturas de Socorro Cerón a la alcaldía; Silvia Olvera, a la diputación federal y Nacho Basilio, a la diputación local.
Por la mañana, Astudillo dictó una conferencia magistral con universitarios y anunció un programa de becas sin precedente, así como la instauración de un Código de Ética para funcionarios. Urgió a que Guerrero “se pacifique y resolver dos temas cruciales: crear empleos y garantizar la seguridad de los guerrerenses. Esos son los dos grandes problemas y los vamos a resolver con orden y paz”, puntualizó el candidato de la coalición PRI-Verde.
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