• Descalificaciones “parejeras” opacan a las propuestas por seguridad y justicia
• Astudillo ofrece observatorios ciudadanos y Sistema Estatal Anticorrupción
• Otra vez un “baño sauna” la sala de prensa, convertida en gallinero y porristas
Debate pasado por sudor. Y, otra vez, el show mediático de las descalificaciones opacó las propuestas.
Formato con insuficiencias técnicas, de contenido y logística, evidenciaron un segundo debate obligatorio entre candidatos al gobierno de Guerrero con interrupciones técnicas en su transmisión. Y, en lo político, los 9 candidatos a la gubernatura se enfrascaron más en los temas de seguridad y justicia como fuegos de artificio, dando rienda suelta para el vapuleo personal, con fuerte dosis de inquina y encono.
Javier Solórzano Zinser, moderador del debate, arrancó a las 7.20 de la noche. Otra vez ligero retraso.
Y aunque Héctor Astudillo fue el primero en proponer a los ocho candidatos una serie de propuestas enriquecedoras, con planes y proyectos, se impuso el adjetivo ofensivo de quienes está visto sólo tendrán una presencia testimonial en la jornada electoral del 7 de junio.
Astudillo ofreció remodelar el Centro de Convenciones de Acapulco y de Taxco, 75 mil becas a estudiantes de bachillerato, creación del Instituto Estatal del Emprendedor, un Sistema Estatal Anticorrupción, fertilizante gratuito a todos los productores del campo.
Ante los ataques arteros, replicó: “no me inventen tantas cosas”.
En la sala de prensa, todo era un gallinero cuando la candidata Godoleva Rodríguez Salmerón del Partido de los Pobres hacía alusión al gallo rojo. Igual suerte tuvo Raymundo Nogueda Analco, del Partido Encuentro Social, a quien le gruñían como changos algunos porristas con camisas de logotipo del PRD y Morena.
Y es que los organizadores del Instituto Electoral y de Partición Ciudadana (IEPC) dieron gafetes a diestra y siniestra, inclusive a “mochilones” que no escriben ni su nombre en una nota periodística. Era la fiesta de otros, donde los invitados cacaraqueaban como gallos.
Era parte de una serie de vicios, excesos y hasta libertinas expresiones de absoluta falta de respeto a un debate electoral y a los contendientes en la justa. Al fin y al cabo, la democracia es incipiente hasta en quienes deben ser considerados mensajeros.
Los temas centrales de un Sistema de Justicia Penal Acusatorio-Adversarial que no termina de aplicarse por insuficiencias presupuestales, la depuración de policías, la infiltración del crimen organizado, los juicios orales, entre otros, quedaron rezagados, cuando se dieron paso a los argumentos pasionales y descalificatorios.
Astudillo hizo silencio. Sólo cuando un Pablo Amilcar Sandoval, de Morena, ofendió a su esposa Mercedes Calvo, salió en su desagravio y se dijo orgulloso de tener a una mujer comprometida con su trabajo y de forjar valores familiares sólidos, aún en contra de cualquier exabrupto.
Raymundo Nogueda se perdió en una lectura que lo hizo trastabillar. Karime Sevilla, de Nueva Alianza llamó “malcriados” a Héctor y Beatriz. Y ésta a su vez, dijo estar lista para gobernar y que no le temblará la mano.
Walton y Jorge Camacho se volvieron a trenzar en su guerra sucia. Alberto López Rosas pareció haberse quedado en su defensa de aquel 12 de diciembre del 2011 y no estar en una campaña electoral.
Debate de lavadero, anclado a una penosa, como tradicional, bacanal caníbal del quehacer político. Triste realidad de un ejercicio democrático pervertido al juego mordaz del descontón callejero.
Quizá Astudillo intuyó el escenario. No se subió al lodazal de la diatriba.
Al final, cada quien se fue a sus esquinas, donde el maquillaje y la publicidad –como dijo Karime—esconden imperfecciones de una democracia bisoña.
Los de la sala de prensa, dejaron el gallinero para irse a cacaraquear a otro lado. Puf, puras vergüenzas!!!
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