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CETEG y la Destrucción Tecnológica

CETEG y la Destrucción Tecnológica
Periodismo
Junio 14, 2015 21:48 hrs.
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Juan López › guerrerohabla.com

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Iniciaba en Inglaterra el año de 1800. Las máquinas comenzaban a suplir a los obreros en las ardorosas faenas textiles, entonces los obreros y artesanos protestaron destrozando con indignación las máquinas y herramientas de trabajo, pues achacaban a esta moderna modalidad que sus empleos peligraran y fueran echados a la calle a sustentar el ejército de los desocupados. El movimiento obrero inició en 1811 y tomó el nombre de su líder Ned Ludd, llamando al movimiento obrero el ludismo.
Lo mismo ocurrió en California. Fueron muchos los sabotajes contra el ferrocarril de vapor porque dejaba sin empleo a las diligencias encargadas del transporte humano.
Los ludistas se opusieron a los cambios que produjo la Revolución Industrial. No admitían que aparatos modernos relegaran a la mano de obra automatizando la producción. Se registraron manifestaciones violentas, quemaron maquinaria e incendiaron edificios. Su razón era que las cosas deberían permanecer sin variaciones para que la planta laboral no se tocara. Sin embargo el progreso no puede detenerlo nadie. La rueda de la historia por muy lenta que sea avanza indetenible haciendo añicos las protestas. Los ludistas ignoraban esto.
Por momentos dolorosos estos focos destructivos se fueron extendiendo por las zonas industriales más pobladas de Londres. La fuerza pública respondió reprimiendo los alborotos callejeros de los trabajadores. En uno de esos enfrentamientos fueron ejecutados 18 obreros porque habían destruido 60 máquinas para tejer medias.
De este movimiento heroico, enfrentados los intereses laborales con los de los patrones, habrían de emerger en la historia los primeros sindicatos en el mundo.
Hoy parece ridículo intentar destruir la tecnología que nos rodea, creyendo que es la culpable de nuestros males económicos. En el futuro y ya en el presente las máquinas, computadoras, fresadoras, transportadoras, realizarán el trabajo físico que hoy hacen los hombres, dejando a las personas sólo el trabajo mental, de forma automática que se produzca un mayor bienestar y salud en la clase trabajadora, sean obreros, estudiantes, maestros o artesanos.
Mientras tanto en la ciudad de México y precisamente en los actuales días, iniciado ya el siglo XXI cuando suponíamos que el entendimiento por estas circunstancias, está rebasado por la mentalidad moderna de las nuevas generaciones, nos enfrentamos a anacronismos propios del siglo XVIII. El CNTE rechaza el internet en las escuelas. La disidencia magisterial solicita no haya Internet en las escuelas públicas porque son implementos que forman parte de la Reforma Educativa. El Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación del Estado de Oaxaca, brazo político de dicha Coordinadora, aprobó un documento: “Estamos en contra de la instalación de Internet en las escuelas que se prestan a los programas de la llamada reforma educativa y de la evaluación punitiva...”
En la educación lo primero es abrir las puertas del cerebro a las innovaciones de la ciencia. Hubo un tiempo en que se creyó que la tierra era redonda y, desmitificar tal aseveración le costó a Galileo Galilei un juicio que casi le cuesta la vida. A estas alturas debemos hacer ver a los maestros que Internet es un avance geométrico de la educación y no un señuelo para engatusar a las nuevas generaciones.
PD: “Yo sólo sé, que no sé nada”: Sócrates.

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