LECTURA POLÍTICA

Chilapa: crimen politizado

Chilapa: crimen politizado
Periodismo
Mayo 05, 2015 21:07 hrs.
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Noé Mondragón Norato › guerrerohabla.com

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Cuando asesinaron al diputado local perredista, Armando Chavarría Barrera, de manera natural, en el PRD culparon de inmediato al PRI. Al calor de la efervescencia política, los partidos políticos miran de inmediato a sus adversarios más cercanos y los responsabilizan de algo que ni siquiera ha sido investigado a profundidad por las autoridades competentes. Y eso es justamente lo que hoy ocurre en el municipio de Chilapa, tras el proditorio crimen del candidato tricolor a la alcaldía, Ulises Fabián Quiroz: en paredes pintadas por manos anónimas, se acusa al candidato perredista, Miguel Cantorán Gatica, como el autor intelectual de dicho homicidio. De ahí se abren las lecturas.
LA GANANCIA DEL RÍO REVUELTO.- En crímenes políticos de menores decibeles, casi siempre se llega a los responsables. Y por esa razón, el del candidato tricolor por la alcaldía de Chilapa, podría correr con esa misma suerte. Hay razones políticas que así lo indicarían: 1.- En septiembre de 2011, el diputado federal tricolor, Moisés Villanueva de la Luz, fue secuestrado y posteriormente asesinado, tras asistir al cumpleaños de un diputado local de su partido, en el municipio de Chilapa. Su crimen encontró rápida solución. Se entendió hasta cierto punto, porque las investigaciones condujeron progresivamente, a una disputa política doméstica entre militantes priístas. Resulta que el presunto autor intelectual, fue el ex edil tricolor de aquel municipio, Willy Reyes Ramos. El gobierno perredista y el entonces procurador de justicia –hoy candidato a gobernador por el Partido Humanista-, Alberto López Rosas, se solazaron de exhibir la forma en que los priístas arreglaban sus disputas internas: sacando la pistola. A pesar del escándalo y los reiterados señalamientos, Willy Reyes, se defendió con uñas y dientes. Y nunca fue a parar a prisión. Pero su carrera política colapsó. Hasta ahí llegó. Nunca pudo recuperarse de ese señalamiento –reforzado por la viuda de Moisés Villanueva- que todavía lo persigue. 2.- En Chilapa, mataron a mansalva al candidato tricolor a la alcaldía, Ulises Fabián Quiroz. Fue un crimen bien planeado. Porque quienes lo ejecutaron conocían su agenda electoral. Y lo esperaron pacientes, en la comunidad donde realizaría campaña proselitista. Curiosamente, una frontera siniestra e invisible que divide a los grupos delictivos Los Rojos y Los Ardillos. Pero aprovechando el río revuelto, todo puede ocurrir. Hasta los políticos suelen explotarlo para obtener un beneficio. Pese a que la acción lleve el sello de la muerte. Y endosarle la acción desde luego, al crimen organizado. De ese contexto surgen y se entienden los señalamientos contra el perredista y ex priísta, Miguel Cantorán. Las animadversiones políticas que rodean su entorno. Y la rápida intervención rupestre para alejar las sospechas del actual edil priísta, Francisco Javier García González, a quien diversos personajes tanto del mundo político y delictivo, han señalado su presumible involucramiento con un grupo de la delincuencia organizada. Se entiende además, que en una coyuntura marcada por la fuerte competencia político-electoral, cada partido y personaje trate de aprovechar el crimen como mejor le conviene. Así, el candidato del PRI a gobernador, Héctor Astudillo, acudió al sepelio del ex candidato tricolor y soltó sin reparos: “este es el Guerrero que no queremos”. Pero en su desempeño como edil de la capital, la delincuencia estuvo desatada. Y fue de los pocos que se opuso al Mando Único ordenado por el entonces presidente panista Felipe Calderón, a fin de erradicar progresivamente, la corrupción en las policías municipales. El propuesto por Astudillo, no era el Chilpancingo que los capitalinos querían, pero lo tuvieron que aguantar. Un proceso que lleva años incubándose –como el fenómeno delictivo-, no puede acabarse por decreto, voluntad forzada o por simple retórica discursiva. Explotarse en una coyuntura en la cual el proceso electoral se encuentra en peligro de colapsar. Por eso, lo que ocurrió en Chilapa, es un crimen político que como el de muchos otros, está adquiriendo –o así lo quieren encuadrar deliberadamente- una vertiente política y no delictiva. Por eso mismo, el reto de la Fiscalía Estatal es enorme. Está obligada a trabajar rápido para enfriarlo. Sacarlo del pantano político. O de lo contrario, las cosas podrían salirse de control. En detrimento no solo de su propia credibilidad, sino de todo lo que está por venir. Ese es el punto.
HOJEADAS DE PÁGINAS…El viejo luchador social y uno de los íconos de la izquierda en Guerrero, Eloy Cisneros Guillén, lanza y teje su apuesta: que los partidos políticos de izquierda se pongan de acuerdo para lanzar una candidatura de facto. Es decir, el personaje que aparezca mejor posicionado, debe declinar de forma natural, por el otro. Pero dadas las desbordadas ambiciones políticas de la tribu los chuchos de Nueva Izquierda (NI) en el PRD, así como la marcada vanidad y egocentrismo de la candidata a gobernadora por éste último partido, Beatriz Mojica, difícilmente podrá lograrse. Y así, la derrota electoral de la izquierda será de mero trámite.

dragonato@hotmail.com

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