EL PRIMERO

RAMÓN ZURITA SAHAGÚN

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De frente y de perfil

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Periodismo

Enero 19, 2016 08:20 hrs.
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No importa el cómo le hicieron, ya que era necesario para los priistas ganar los comicios extraordinarios de Colima.

Fue el primero de 13 proceso electorales que habrá este año para la renovación de igual número de gobiernos estatales, por lo que iniciar ganado era el reto principal.

También se trató de la primera elección estatal con Manlio Fabio Beltrones Rivera como dirigente nacional del partido tricolor, por lo que los priistas debían aplicarse en la victoria.

Manlio Fabio tiene que demostrar el porqué de su anhelo de llegar a la presidencia del tricolor y solamente lo podrá conseguir con triunfos sonados y rumbo definido del partido que les permita refrendar lo que fueron en el pasado, pero sin los vicios de antaño.

El sonorense sabe que el reto es grande y lo tiene que rebasar en este mismo año, para mostrar su valía como político y alejar todas las versiones que le achacan sobre que su manejo político se reduce a ceder concesiones y establecer pactos en lo oscurito con los líderes de las fracciones legislativas.

El dirigente nacional del PRI deberá mostrar que es un político actualizado y no uno con las facetas que mostró en la campaña de su candidato al gobierno de Colima donde entró en la guerra sucia y de lodo contra el adversario panista.

Manlio llegó a la descalificación del panista, señalando que los ciudadanos de Colima no debían ser gobernados por un alcohólico, ya que la población del estado tenía graves problemas en ese sentido.

Y es que en Colima prevaleció la fuera sucia y de desprestigio contra el candidato panista, Jorge Luis Preciado, la que finalmente surtió efecto, ya que de cinco puntos de ventaja que mantenía sobre su adversario priista, José Ignacio Peralta, la diferencia se abatió y revirtió en casi cuatro puntos, con lo que el priista ganó al panista.

Surtió efecto la estrategia del tricolor, misma que se podía aplicar en otras entidades del país, donde ya se revisan los expedientes de cada uno de los candidatos que presentará la oposición al PRI.

El PRI podría basar parte de su estrategia en denostar la figura de su adversario, presentar las fallas que como ser humano tiene y no los fracasos que como hombre o mujer del servicio público haya tenido.

Saben que la disputa por el triunfo será sumamente cerrada en cada uno de los doces procesos electorales restantes, en unos más que en otros, pero que para refrendar la victoria conseguida en los comicios presidenciales del 2012, deberán asegura el mayor número de triunfos en los estados.

Veracruz será el estado en que el PRI pondría mayor énfasis para conseguir la victoria. Cuenta con un buen candidato, el mejor posicionado en las encuestas, pero tiene en contra el deterioro de la administración que encabeza Javier Duarte de Ochoa.

Para los priistas la aduana de Veracruz deberán traspasarla sin importar la forma o los métodos con los que alcancen el triunfo (igual que en Colima), ya que de perder los comicios comenzarían las complicaciones rumbo al 2018.

Veracruz es la tercera entidad con mayor número de votantes del país, después del Estado de México y el Distrito Federal. Luego vienen Jalisco, Puebla, Guanajuato, Guerrero, Michoacán, Nuevo León y Oaxaca.

De todas ellas, el PRI gobierna el Estado de México, con posibilidades de refrendar la victoria el año próximo.

Jalisco es gobernado por el PRI, pero es bola cantada que lo perderá en 2018.

Distrito Federal se mantiene perredista, con visos de pasar a manos de MORENA. Nuevo León es gobernado por un independiente. Guerrero si es priista de nueva cuenta. Michoacán está otra vez bajo el control del perredismo. Guanajuato panista, en tanto que Veracruz, Puebla y Oaxaca, van a las urnas este año.

Según cálculos y sondeos, Puebla parece ser se mantendrá bajo el control del panismo, en tanto que en Oaxaca, la izquierda se encamina a la victoria y Veracruz es, hasta el momento, un volado, donde las posibilidades de victoria de uno de los Yunes es casi similar.

La ventaja para los priistas es que Héctor fue la mejor decisión que pudo tomar el partido para la selección de un candidato que pudiera mantener la unidad de los priistas y les diera alicientes para conseguir la victoria.

Con opiniones encontradas sobre el futuro que tendrá la administración estatal en los comicios del cinco de junio, a los altos mandos del partido no les quedó más remedio que buscar un abanderado que pudiera reunir las condiciones necesarias para el triunfo, dejando de lado el manoseo de nombres que venía dándose.

De esa forma fueron eliminados de la contienda los dos aspirantes que promovía el gobernador para sucederlo, mediante la nominación de alguno de los diputados federales cercanos a su afecto, Alberto Silva y Eric Lagos.

Tampoco redundó la nominación en el otro senador, compañero de fórmula de Héctor, José Yunes, quien se situaba muy por debajo de quien resultó beneficiado con la candidatura del PRI.

Con todo y que Héctor fue la mejor opción que podía presentar el tricolor, tendrá que trabajar a fondo, acelerar su promoción y ampliar su estructura, para obtener el respaldo de una ciudadanía que en Veracruz se encuentra harta de una administración que no resultó ser lo que prometió en campaña y que dejará una administración sumamente cuestionada y con graves problemas financieros.

La tare de Héctor será convencer al electorado de que el PRI sigue siendo una buena opción y que lo sucedido con en el actual gobierno fue a causa de los hombres que gobernaron y no del partido.



Email: ramonzurita44@hotmail.com



Email: zurita_sahagun@hotmail.com


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