LECTURA POLÍTICA

El declive de Cuauhtémoc

El declive de Cuauhtémoc
Periodismo
Octubre 08, 2015 19:31 hrs.
Periodismo ›
Noé Mondragón Norato › guerrerohabla.com

2,262 vistas

El diputado local calentano, Cuauhtémoc Salgado Romero, ha venido de más a menos. Sus cabildeos políticos y sus apoyos a nivel central fallaron notoriamente. Se confió demasiado en ellos, cuando una de las reglas de la política es justamente, no dejar de moverse ni operar. Y esa apatía lo tiene postrado políticamente al interior de su partido, el PRI. Hay puntos concretos que lo justificarían.

TEMO: CAÍDA LIBRE.- A muchos actores políticos, las cosas no se les dan en determinadas coyunturas. Quizás, porque no es su momento. O porque de plano, no saben operar ni tejer con astucia, sus redes de poder. Y eso es justamente lo que le ocurrió al también ex dirigente estatal del PRI. Se lee así: 1.- El proceso interno priísta para designar gobernador, marcó profundamente a Cuauhtémoc Salgado Romero. Porque daba como un hecho consumado su virtual designación como candidato, en función de tres soportes políticos que parecían inquebrantables: los del presidente Enrique Peña Nieto; los del ex secretario de educación Emilio Chuayffet Chemor; y los del ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer. Confiaba en que la coyuntura lo favorecería, en función de que había dos actores políticos que ya habían competido en esa elección y que en apariencia, tenían pocas probabilidades de repetir como candidatos: Manuel Añorve Baños y Héctor Astudillo Flores. El problema fue que ambos unieron fuerzas. Y por su añeja experiencia dentro de la rueda del poder tricolor, operaron soterrada y continuamente en el centro del país, para que Astudillo repitiera y ganara la elección. Temo Salgado se

conformó con encabezar la lista de diputados locales plurinominales. Luego, no vio más allá. 2.- Salgado Romero envió notorias señales de flaqueza y debilidad política, cuando prácticamente se tuvo que ir de la dirigencia estatal del PRI el pasado 28 de agosto, apurado y acosado por el diputado federal Manuel Añorve. Incluso, a varios días de que tomara posesión como diputado local. Añorve -con el apoyo del dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones Rivero- empujó a un delegado con funciones de dirigente estatal: José Parcero López. Después vino lo demás. 3.- Salgado Romero fijó su objetivo en la siguiente posición de poder que debió negociar antes de aceptar su declinación como aspirante a gobernador: la presidencia de la Comisión de Gobierno en el Congreso local. Y con 11 diputados locales de su lado, otra vez Manuel Añorve le ganó la partida. E impuso a la ex diputada local, Flor Añorve Ocampo. Nuevamente, el ex dirigente estatal del PRI se observó carente de tablas y cabildeos políticos exitosos en el centro del país, a fin de revertir los agandalles sistemáticos de Añorve. 4.- Vino finalmente, la última estocada política añorvista a fin de enfriar en definitiva, a Salgado Romero. Meterlo a la curul local a fin de que pasara desapercibido. Porque su grupo de diputados forcejearon hasta ubicarlo en la presidencia de la Comisión de Estudios Constitucionales y Jurídicos. En corrillos políticos legislativos corrió fuerte la especie en el sentido de que aspiraba a ocupar la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública. Pero falló de nueva cuenta. 5.- El liderazgo político de Salgado Romero como dirigente estatal del PRI, no le sirvió de mucho, pese a que logró regresar a ese partido al poder durante la pasada elección del 7 de junio. Ni supo cómo negociarlo. En este carril, el que sí creció fue el otro diputado local calentano, pero del PRD: Isidro Duarte

Cabrera, quien a pesar de no lograr la coordinación de fracción en ese partido, pudo encaramarse como presidente de la Comisión de Desarrollo Agropecuario y Pesquero. Y estaría al acecho para lograr otras cosas más importantes. Pero Cuauhtémoc Salgado se desinfló. Y no se ve la forma de que pueda retomar aire para volar de nuevo.

HOJEADAS DE PÁGINAS…Los alcaldes de Acapulco, Chilpancingo e Iguala -el perredista Evodio Velázquez Aguirre y los priístas Marco Antonio Leyva Mena y Esteban Albarrán Mendoza, respectivamente-, recibieron sus respectivas administraciones municipales en medio de la violencia y la inseguridad proveniente del crimen organizado. Es decir, los grupos delictivos les mandaron mensajes cifrados. Y los asesinatos ya elevaron la estadística en forma alarmante en dichos municipios, ante los impertérritos ojos de tres ediles neófitos que no alcanzan a entender qué es lo que está pasando.

Ver nota completa...

El declive de Cuauhtémoc

Éste sitio web usa cookies con fines publicitarios, si permanece aquí acepta su uso. Puede leer más sobre el uso de cookies en nuestra política de uso de cookies.