Rodolfo Villarreal Ríos

El zorro, el peje lagarto y el bronco, fauna de ralea similar

El zorro, el peje lagarto y el bronco, fauna de ralea similar
Periodismo
Octubre 09, 2015 18:25 hrs.
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A primera vista, estas “criaturitas del Señor” moran en ámbitos distintos. Sin embargo, en este México de los milagros, las tres pertenecen a una fauna de ralea similar caracterizada por encantar incautos proclives a creer que los problemas son exclusivamente de las autoridades y que nada pasa por cada uno de nosotros como miembros de una sociedad en donde unos más y otros menos, pero todos al final, contribuimos en una u otra manera a que el país vaya de crisis en crisis. Sí, ya sabemos que alguien nos dirá: “pues este que tiene, venir a decirme que yo soy parte del problema…” A quien así reaccione, le recomendamos que vaya a plantarse ante un espejo y, con la mirada levantada, repase cada uno de sus actos. Después de eso, verá que no sale tan bien librado como esperaba. O tal vez les suceda lo que a aquel líder cooperativista pesquero, avecindado en Sinaloa, quien constantemente clamaba públicamente estar en contra de la corrupción y una vez ante quien sí combatía esta, con palabra y obra, fue a decirle: “antes estaba mejor, venia uno daba la ‘cooperación’ y todo se arreglaba rápidamente. Ahora, tenemos que cumplir con la ley y perdemos tiempo…” Claro que no es de esperarse una avalancha de actos de franqueza como este. Es por eso que en cuanto sale por ahí un iluminado, como es el caso de estos tres representantes de la fauna política mexicana, lo convierten en el ídolo del momento y le atribuyen poderes que, según ellos, habrán de encontrar solución a los problemas con lo cual todos podremos seguir responsabilizando a terceros de que las cosas no marchen bien. Pero volvamos a la aserción que establecíamos en la primera línea de este párrafo acerca de cómo aun cuando el zorro, el peje lagarto y el bronco parecen ser especies distintas, una vez incorporados como miembros de la fauna política pueden moverse en terrenos similares.
Iniciemos con el zorro, un personaje nacido en tierras abundantes en ranas, en donde el santo y la seña prevalecen, lo cual no evitó que por esos mismos lares se diera, en el siglo XX, el caso más sonado de proxenetas en nuestro país. En cuanto creció, físicamente, se fue a formar a la escuela de religiosos quienes no descansan moviendo la cuna de una supuesta insurrección popular. Sin embargo, en donde este zorro alcanzó sus primeras glorias fue a la orilla del mar en donde acostumbraba perseguir camiones repartidores de refrescos. Más tarde, retornaría a su entidad natal para administrar los negocios agrícolas de la familia, mismos que gracias a su esfuerzo operarían con números rojos. Eso no le impidió, tiempo después, presentarse ante los ingenuos como empresario!! Con esto en las alforjas, sus patrocinadores decidieron convertirlo en parte de la fauna política y pronto fue visto como miembro del legislativo en donde su acto más recordado es aquel en que portaba orejas de burro con las cuales quería ridiculizar al presidente de la república en turno. De ahí, retornó a la política estatal en donde, con un estilo bravucón y desenfadado, logró convencer a sus paisanos que el mesías había llegado. Ya “encarrerados,” sus patrocinadores decidieron que el zorro podía moverse a nivel nacional y le crearon la imagen de que iba a exterminar las alimañas, las tepocatas y las víboras prietas. Pronto, unos aceitados convenientemente y otros por ingenuos, le empezaron a ver tamaños de jinete y compraron el cuento de que él habría de resolver los problemas nacionales en lo que tarda un chasquido de dedos. Miembros de la iniciativa privada, la curia, políticos de izquierda, derecha, algunos del partido oficial, miembros de la sociedad civil, aparte de comentaristas y periodistas lo alababan, aun cuando recordamos a uno de estos últimos quien no lo hizo y publicó lo que el zorro hacía en sus noches de esparcimiento no muy lejos del mar. A esto nadie le puso atención, todos querían echar al dinosaurio del antiguo rancho La Hormiga y lo lograron. Sin embargo, pronto, el zorro mostró lo que era. Cuando la neurona no abunda y la ambición es mucha, es difícil conectar el decir con el hacer. Ni se resolvieron los problemas en quince minutos, ni la corrupción desapareció, al contrario se empoderó. Prometió atrapar peces gordos y ni siquiera capturó charales, aun cuando uno de sus familiares quiso hacer negocios con los tiburones sin poseer embarcaciones, ni artes de pesca, pero se le cebó porque aún quedaban funcionarios de estado. A ello, agregó una amplia ignorancia que trataba de ocultar trepándose a un caballo al lomo del cual acabó por dejar al país al borde del precipicio y a sus antiguos creyentes buscando que la desmemoria fuera colectiva para que no recordaran que formaron parte de los adoradores del zorro quien les había fallado. Sin embargo, pronto encontraron otro miembro de la fauna en quien depositar sus esperanzas para que los viniera a salvar.
Lo hallaron en el peje lagarto al cual decidieron identificar simplemente como el peje. Esta criaturita nacida en aguas dulces del sureste mexicano emigró al altiplano en donde se crió entre dinosaurios de los cuales asimiló sus conocimientos y les cantó loas, para ello utilizó utilizando lo abrevado a la vera del poeta tropical. Retornó a su entidad natal creyendo acabaría por ser el heredero al trono, pero las influencias de su patrocinador no alcanzaron para ello y empezó a ver una antidemocracia rampante. Agarró sus trebejos, se mudó de la entidad y de credo político. Jurando lealtades acabó por convertirse en miembro de la izquierda hasta que, con la complicidad del mismo que participaba como coadyuvante en la entronización del zorro, fue ungido gobernante de la ciudad con mayor población en el país. Armado con la espada de la traición fue haciendo a un lado a sus antiguos apoyadores hasta convertirse en adalid de la izquierda, mientras pauperizaba la ciudad. Sin embargo, esto no importaba, regalaba edificios para que un alma magnánima se ocupara de regenerar el área central. En busca del apoyo celestial financiaba, con recursos públicos, las obras pías. A la vez, compraba las conciencias de los desposeídos otorgándoles un mendrugo mensual, mientras que él y su corte estaban dedicados a los negocios cuya información ordenó fuera archivada por veinte años. A esta cauda de convenencieros, se agregarían aquellos que siempre andan en busca del mesías para que resuelva nuestros problemas y lo vendieron como la esperanza de la nación. Acabó enfrascado en una lucha de lodo con el zorro y otro habitante de las aguas, aunque estas ya procesadas. Nuevamente a sus patrocinadores no les alcanzó y el peje se vio impedido de lograr el objetivo. Arropado por cómplices armó una pantomima declarándose presidente legítimo, mientras recorría el país soportado por fondos de origen desconocido, algunos dicen que muy bien identificados, pero carecemos de pruebas documentales para mencionarlos. Así se la ha pasado el peje, nadando con la bandera de honestidad, vendiéndose como el salvador de la patria y hay de aquel que ose cuestionarlo, le endilga el sambenito de defender a la mafia del poder. Sin embargo, de pronto le surgió competencia. Hoy, se halla inmerso en una guerra de palabras con el mesías de moda a quien los aspirantes eternos por encontrar la solución en un producto mediático ya le atribuyen propiedades medicinales para la cura de cualquier mal, aun cuando hasta el momento solamente expectora frases grandilocuentes para impresionar incautos.
En medio de los matorrales y la tierra seca del noreste parieron al bronco a quien hoy presentan como aquel que habrá de convertirse en el azote de los bandidos. De la nada lo trocaron en el ejemplo de la independencia, a pesar de que hasta hace poco se movía entre dinosaurios de los cuales ahora reniega. Igualmente que al zorro, le gusta presentarse trepado en un corcel para demostrar que es bragado. Aun no ocupaba el cargo y ya lo vendían como el candidato presidencial futuro que el país espera. Es el producto generado por el grupo, fundado en el siglo XIX por los ancestros del tigre, en donde todos dicen ser empresarios aun cuando no son sino negociantes y a lo largo de su historia solamente uno de ellos pudo llamarse empresario. Muchos han sido los intentos por colocar uno de sus cachorros al frente del gobierno del país y, la única vez que lo lograron, se los acabó malogrando un chacal. Hoy, nuevamente, intentan llevar una de sus crías al rancho La Hormiga. Aun cuando tratan de venderlo como independiente y honesto, el rabo acaba por asomar. Como muestra de que ni es tan independiente, ni tan capaz, ni tan honesto, le colocaron a su lado a un mastín quien habrá de cuidar (¿gobernar?) para que no haga sonseras más allá de las declarativas. Sin embargo, no es posible ocultar las apetencias que tiene el bronco por las tierritas, las cuales requiere para retozar. Por ello, según nos cuenta un análisis periodístico de hace un par de días, ha integrado su gabinete con quienes le han ayudado a procurárselas. Eso sí, para que vean que es “raza,” va y se echa unos tacos (¿de lengua?) al mercado y sigue con actitudes teatrales, mientras los regios se empiezan a preguntar en dónde está el plan de gobierno o que hará para resolver los problemas de la entidad, mismos que van más allá de sí los que se fueron partieron con las alforjas repletas de billetes. Eso sirve como distracción y conforma a los incautos, pero no aporta un céntimo al crecimiento y desarrollo económico de ninguna entidad. Treparse a un cuaco, en ocasiones junto a un representante celestial, vende imagen, pero no resuelve nada y mucho menos construye una candidatura presidencial que sirva de algo al país. Pero algunos prefieren jugar con el caballito, aun cuando este sea de madera.
Aun cuando su hábitat pareciera ser distinto, el zorro, el peje lagarto y el bronco son fauna de la misma ralea que moran en terrenos similares ya que son productos artificiales creados para el consumo de quienes insisten en que los problemas son de otros y no aceptan la responsabilidad que les toca y lo que deben de aportar para resolverlos. vimarisch53@hotmail.com
Añadido (1): ¿En verdad creerá el ciudadano Bravo Mena que arribar al poder político los llevó a ser corruptos? No, lo que hizo fue exponer a la luz pública lo que ya eran. ¿Acaso olvidó que una la legión de panistas servía de hombres de paja de la curia católica y los priistas malvados? Pero se nos escapaba, ellos son “gente decente,” lo que hacían eran negocios. RVR
Añadido (2) Ni quien ponga en tela de juicio la verdad de las palabras del chico maravilla panista. Sobre el tema conoce bastante, ha pasado por la palma de sus manos. Sí alguna duda se tiene al respecto, pregunten en Querétaro y podrán corroborarlo. RVR
Añadido (3): Bellas las fotos, colocadas una al lado de la otra. En la de la izquierda aparece la princesita plagiaria, en la de la derecha observamos a la quechua falsaria. Ambas dan apoyo a sus respectivos candidatos para rector de la UNAM. ¿Es eso una muestra de cómo se comportaran estos en caso de que obtengan el botín, perdón, el cargo? RVR

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