DiarioDeTaxco-Acapulco

Hablemos de estabilidad, el desarrollo o el caos como estrategia política

Hablemos de estabilidad, el desarrollo o el caos como estrategia política
Periodismo
Septiembre 30, 2015 19:42 hrs.
Periodismo ›
SERGIO ENRIQUE CASTRO PEÑA › guerrerohabla.com

1,215 vistas

En 2008, se publicó en México el libro de Nassim Nicholas Taleb, “El Cisne Negro: El Impacto de lo Improbable”. El profesor Nassim, titular de la cátedra en Ciencias de la Incertidumbre en la Universidad de Massachusetts de Amherst, define al “Cisne Negro”, como “un hecho improbable, no esperado o diferente a lo esperado, cuyas consecuencias son muy importantes y, que todas las explicaciones que se puedan ofrecer a posteriori, solo buscan encajar lo imprevisible en un modelo perfecto”. Elementos esenciales para la formación del caos, máximo cuando esta situación estuvo precedida por pequeñas situaciones de inseguridad, aparentemente independientes, sin una conexión visible, pero que desembocaban en un resultado común: una alta desestabilización.

Una de los aspectos primordiales en la existencia de un caos o una inestabilidad social, lo constituye la pérdida de la confianza en las instituciones y en particular en el gobierno, en esa sociedad. Por esto, la estrategia más lógica, para exhibir y manifestar la incapacidad de un gobierno, para proporcionar seguridad, crecimiento y estabilidad, es su credibilidad. Como se dice: “percepción es realidad”.

Durante la pasada campaña presidencial, se manifestaron dos cosas: una división dentro del PAN, por la decisión de nombrar como su candidata a Josefina Vázquez Mota, mujer; la otra, la endeble alianza entre los grupos de izquierda para obtener la presidencia, mediante la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, sin que existiera otro objetivo adicional, sin tener, como se dice comúnmente, un plan “B”.

Las elecciones de referencia, también enviaron señales preocupantes al candidato electo y a su primer círculo de colaboradores. Los resultados finales, mostraron que las preferencias presidenciales, obtuvieron un poco más del 38% y, el PRI, solo pudo obtener el control de la Cámara de Diputados, mediante su alianza con el Partido Verde Ecologista de México.

También, en ese proceso electoral, se manifestaron algunas señales que acompañarían a la presenta administración. El ataque sistemático con la utilización de las redes sociales. Estrategia, que se inicio con la visita, que el todavía candidato, Enrique Peña Nieto, realizó a la Universidad Iberoamericana. Ahí, un grupo de estudiantes se manifestó “espontáneamente”, en contra de la presencia en la Universidad del candidato priísta. Las

autoridades universitarias, como sanción a dichas actividades suspendió a los “estudiantes” involucrados. Su número 132. Mejor conocido como: “Somos #132”.

El grupo, en cuestión, se convirtió en una sombra que acompaño al candidato Peña Nieto Paralelamente, recorrieron diversas ciudades, principalmente capitales estatales y centros de educación superior, para explicar y difundir su “lucha” y de los peligros que implicaba el regreso del PRI a la presidencia de la república.

Unos aspectos, que nunca estuvieron claros fueron: el carácter de “independiente”, que los estudiantes universitarios querían vender y nunca expusieron, ni se llego a saber, de donde provinieron los recursos económicos, materiales y logísticos que dispusieron para poder llevar a cabo su campaña. Los eventos y movimientos subsecuentes, heredaron esas preguntas. Pero, el valor de las redes sociales, para sobredimensionar los ataques, quedó demostrado.

El siguiente evento, lo constituye la reunión convocada el 2 de Diciembre de 2012, por el presidente de la república, donde se aprobó y firmo, por el Ejecutivo Federal y los Partidos Políticos (PAN, PRI y PRD), con la presencia de organizaciones empresariales, intelectuales, ONG, gobernadores y representantes de los poderes Legislativo y Judicial, el famoso Pacto por México. Este contenía diferentes reformas en donde sobresalían: la educativa, la financiera, la energética y la de comunicaciones. Reformas, que compartían dos situaciones: su incidencia en la sociedad, era a mediano plazo; y, afectarían, intereses políticos y económicos.

El tercer evento, que desde nuestro punto de vista, propició una mayor aceptación de la argumentación en contra la honestidad, la capacidad y la credibilidad del gobierno, lo constituye el pobre desempeño de la economía y la poca eficacia de las políticas seguidas por las autoridades en la materia. Para nadie es un misterio que los dos sexenios previos, en materia económica, fueron perdidos. El crecimiento fue escasamente superior al de la población y, por lo tanto, con un ínfimo margen para tener desarrollo. Con una economía con una inercia hacia la baja, las autoridades no encontraron, al inicio del sexenio, otra solución que replegarse en su participación en la economía. Había que adelgazar el gasto gubernamental, “equilibrarlo”. Gasto que había sido heredado, no creado, por el actual gobierno. Esa restricción, se realizó bajo dos premisas: que los recursos fiscales por la venta del petróleo se mantendrían estables y que, al lograr ese equilibrio presupuestal, se incrementaría la inversión privada, tanto nacional como del exterior. Ninguna operó: el precio del petróleo se desplomó y la inversión extranjera, nunca lleno las expectativas.

Como cuarto evento, tenemos los casos de corrupción, con el uso indebido, de un helicóptero gubernamental, del director de CONAGUA. Y, los casos, compra de casas a

constructoras que habían participado en contratos en el Estado de México y que involucraban al presidente, su esposa y al secretario de hacienda, por supuestos conflictos de intereses. A pesar que las investigaciones, arrojaron que no se había violado ninguna ley, el entorno de incredulidad, no permitió que esta explicación fuera aceptada.

La problemática de los maestros, constituye el quinto tópico. Al momento en que se dieron a conocer los elementos que constituían la espina dorsal de la Reforma Educativa, el brazo violento de la CNTE, la sección 22 del estado de Oaxaca, inició paros, marchas y plantones, tanto en esa entidad, como en la Ciudad de México. Las acciones de sus integrantes, elementos altamente violentos y de carácter anárquico, afectaron la actividad normal por el cierre de vías de comunicación, saqueos en tiendas, gasolineras y oficinas del gobierno. Esta desestabilización tuvo repercusiones en la gobernabilidad, la seguridad y la credibilidad de las autoridades sobre su capacidad para realizar su trabajo. Los objetivos no eran de carácter educativo, se englobaban más en el ámbito político, crear un ambiente de caos e inestabilidad. En lo económico, defendían las prebendas que habían recibido por un largo tiempo. Buscaban retener el control sindical, el manejo de las contrataciones, las promociones y la fijación de los niveles salariales de sus agremiados.

Los caminos seguidos en el pasado por las autoridades educativas, ya no funcionaban. Las negociaciones solo servían para prolongar el conflicto y con ello, provocar una mayor presencia mediática que les redituaba a los maestros mayores dividendos. Pero, sus objetivos habían cambiado, la presión política, ya no era para lograr mayores prebendas económicas. Ahora, la presión era únicamente política cuyo objetivo era la desestabilización y exhibir al gobierno como incapaz de gobernar.

A todo lo anterior, hay que agregar el evento más difundido y de mayor impacto sentimental, y por lo tanto, de penetración mediática, “los normalistas de Ayotzinapa”. Tema, ampliamente tratado, investigado y, mayormente, desvirtuado. El corolario, de una historia, que por razones políticamente correctas han sido dejadas de lado. La muerte, por quemaduras, de un trabajador de una gasolinera, en una de las múltiples “manifestaciones” de los normalistas y que de acuerdo a las versiones iniciales, fue ocasionada por ellos. La investigación, se perdió en el “basurero de la historia”, no era conveniente, ni redituable políticamente, para los padres de aquel infortunado joven, Gonzalo Rivas, no hubo entrevistas, viajes, difusión, salvo una pequeña anécdota. Se dice, que es necesario llegar a la verdad, no existe una persona que se oponga a ello, pero ¿Qué verdad puede existir, sin un pasado? ¿Fue, un hecho fortuito, producto de la incapacidad, la saña incontrolada e irracional de las autoridades municipales, estatales y federales, sin que mediara un motivo? Decimos motivo, no razón o justificación.

Por último, tenemos que considerar un aspecto muy importante, pero que se ha diluido en toda la problemática antes mencionada: las reformas en materia de energía y comunicaciones. La primera, la comercial y producción, la constituye principalmente la legalización de un hecho consumado, la participación de la iniciativa privada, nacional y extranjera, en la distribución y comercialización del petróleo y productos derivados, tiene sus antecedentes que vienen de la época del Presidente Cárdenas. De igual forma, el fortalecimiento del sindicato petrolero y, principalmente, la mitología sobre la propiedad del petróleo. La segunda, la reforma en comunicaciones, que tiene como objetivo abrir el abanico de participación y de competencia afecto directamente a las empresas existentes, dado que funcionaban como monopolios o cuasi monopolios, siempre al amparo gubernamental.

La búsqueda del desarrollo, no solo el crecimiento, implica un cambio radical en la forma de operar de la sociedad, de la entrada de nuevos jugadores, en todos los ámbitos, sociales, políticos, productivos, legales y económicos. Y, como todo cambio lleva implícito elementos de inestabilidad, podríamos decir de un caos matizado. Toda acción, conlleva una reacción, una ley válida tanto en el mundo físico como en el social, esperar que la pretensión de implementar reformas, en donde, ineludiblemente existen poderes afectados, y no se presenten reacciones de todo tipo, ya sean legales o no, conocidas o no, es simplemente ingenuidad. La premisa, que fundamentan los ataques y la creación de actos violentos y de caos, es: “él Presidente Enrique Peña Nieto, es priísta, corrupto, ineficiente y de poca credibilidad y, por lo tanto, debe renunciar”.

Ante los hechos y ataques al gobierno, el presidente ha reaccionado de forma ortodoxa, se podría decir esquemáticamente institucional, cuidando exageradamente las formas y con ello, dejando de lado, todo aquello que pudiera significar un ataque al aspecto sentimental, lo políticamente correcto. Sin embargo, los niveles de inestabilidad y de escasa credibilidad han llegado a un grado tal, que podrían, junto con los problemas que representan el narcotráfico y la delincuencia organizada, poner en un serio riesgo la gobernabilidad. Por ello, el gobierno mexicano debería pensar en modificar su estrategia y buscar medidas que no sean precisamente de corte ortodoxo. Problemas heterodoxos no pueden combatirse con acciones ortodoxas.

El campo natural en una sociedad con libre expresión, es él mediático, dado que “la percepción, es realidad”. La existencia de los hechos, cual “Cisnes Negros”, no pueden ser negados, son su utilización para que encajen en un modelo de realidad predeterminado, los que inciden en la interpretación. Vivimos en una sociedad, impregnada de mitología. En ella, buscamos nuestra razón, aceptamos la utilidad de la ciencia como medio de llegar a la verdad, pero, la podemos aceptar sí, y solo sí, se apega a nuestra verdad,

fragmentamos la ciencia, para tomar solamente lo útil. La permanencia de los mitos así lo demanda. Por nuestra parte, siempre hemos expresado, que nada es casual, sino causal. Usted, amable lector, ¿qué opina? sergiocastro6@yahoo.com.mx

Añadido: La visita del Papa a los Estados Unidos, no a Cuba, de acuerdo a los especialistas, lo fortalece en la lucha interna que se está desarrollando en la Curía Vaticana. Tiempos malos se auguran para el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Ver nota completa...

Hablemos de estabilidad, el desarrollo o el caos como estrategia política

Éste sitio web usa cookies con fines publicitarios, si permanece aquí acepta su uso. Puede leer más sobre el uso de cookies en nuestra política de uso de cookies.