Lunes 22 de junio de 2015
Dentro de los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, el cuarto nos pide: “honra a tu padre y a tu madre”. La palabra honrar significa tener respeto y consideración hacia una persona.
Desde que nacimos, nuestros padres han estado atentos a todo lo que necesitamos: alimento, ropa, medicinas, diversión, etc. Mientras estudiamos, nos ayudan con las tareas y buscan proporcionarnos todo lo necesario para nuestro óptimo aprendizaje. Pero hay algo todavía más importante: aunque llegamos a equivocarnos o causarles un fuerte disgusto, siempre nos perdonan y dan apoyo, porque somos sus hijos; no nos abandonan, e incluso, una vez casados, seguirán pendientes de nosotros .
Dentro de algunos años, cuando seas adulto, tus padres serán mayores, y quizá ya no podrán hacer muchas cosas como ahora; y aunque tú ya no vivas con ellos, puedes ayudarlos visitándolos, solventándoles algunos gastos o tal vez ayudándoles en su aseo, vistiéndolos o dándoles de comer, tal como ellos hicieron contigo muchos años atrás.
Honrar a papá y mamá es un mandamiento que debemos cumplir ahora y mañana: y para saber qué tanto lo estamos haciendo, responde en secreto a estas preguntas, y busca cambiar en lo que estés mal.
1. ¿Desobedezco a mis padres?
2. ¿Les falto el respeto?
3. ¿Me avergüenzo de ellos?
4. ¿Les digo mentiras?,
5. ¿Aprovecho todo lo que me dan: (escuela, domingo, tiempo)?
6. ¿Les he dicho que los amo?