LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato
Uno de las visibles dificultades a las que se enfrentó el presidente municipal de Chilpancingo, el priísta Marco Antonio Leyva Mena, durante la campaña electoral que desarrolló con el fin de encaramarse como tal, fue su talón de Aquiles: los votantes no lo conocían y preguntaban recurrentemente a los operadores del ex edil Mario Moreno Arcos y del gobernador electo Héctor Astudillo Flores, quién era. Gracias a las estructuras de ambos personajes, Leyva Mena logró ganar la alcaldía. Y otro hubiese sido el resultado de haber ido a la competencia electoral por el PRD, el ex diputado federal Jorge Salgado Parra. Pero Leyva Mena está enceguecido con el poder municipal que acaba de estrenar. Esa misma ceguera política la utilizó en uno de sus informes de labores como diputado local plurinominal, cuando despotricó contra varios personajes de su partido, presentes en ese evento, quienes al final, optaron por perdonarle dichos ex abruptos. Su ceguera sin embargo, continúa latente. Se mide así.
LEYVA MENA: ¿METER ORDEN?- Durante su primera intervención mediática, el edil priísta capitalino anticipó implementar una medida que se antoja demasiado complicada de cristalizar: meter orden a los grupos de policías comunitarios y organizaciones sociales que operan como cuerpos de seguridad, pero en la ilegalidad. De ahí se abren las lecturas: 1.- Los grupos de policías comunitarios surgieron justamente, por el vacío de autoridad en materia de seguridad pública en la mayoría de los municipios. Si los distintos ediles no pudieron garantizarla a sus gobernados,
era obvio que los propios ciudadanos se organizaran a fin de frenar en parte, esa ola delictiva que azota ciudades, pueblos y comunidades. 2.- Si el edil Leyva Mena asume que los grupos de policías comunitarios “no pueden suplir a la Ley”, y admitió que ya busca el diálogo con ellos, las preguntas resultan insoslayables: ¿qué es lo que pretende proponerles a dichas organizaciones con el fin de obligarlas a dejar de operar? ¿Acaso el municipio de Chilpancingo tiene una policía altamente confiable como para que dichas organizaciones se disuelvan por obra y gracia de la palabra y los buenos deseos del edil capitalino? ¿Evalúa Leyva Mena, que con la implementación del Mando Único, se acabarán progresivamente los problemas de inseguridad? ¿Acaso ya cuenta con una inteligente y viable estrategia en la materia, que de verdad blinde al municipio en ese sentido? 3.- La deficiente seguridad pública en los municipios, ha propiciado que las autoridades y sus policías, se liguen en forma irremediable, al crimen organizado. Y así ha quedado confirmado en varias municipalidades como Teloloapan, Iguala, Apaxtla, Cocula y San Miguel Totolapan, entre otras. Chilpancingo, Acapulco y Zihuatanejo, tampoco han escapado a lo anterior. Se entiende que en los tres, existe una fuerte incidencia criminal. ¿Qué hará Leyva Mena al respecto? ¿Podrá acaso, expulsar a los grupos delictivos que operan en la plaza capitalina? ¿O los atacará frontal y sistemáticamente? Se entiende que, antes de dialogar con los grupos de policías comunitarios y organizaciones ciudadanas, el alcalde priísta ya debió madurar con detenimiento, una propuesta realmente convincente. 4.- El respaldo político del gobernador electo, resultará crucial en la aventura que pretende implementar el edil capitalino. Pero hasta hoy, el propio Héctor Astudillo no ha salido a declarar a los medios que las policías comunitarias operan en la
ilegalidad. Es decir, es más prudente en ese sentido, que Marco Antonio Leyva Mena. Por eso mismo, su administración comienza con el pie izquierdo. Carente de olfato político, le está dando de pedradas al panal de avispas. En su propio y adelantado, desgaste político. Su ceguera parece crónica y no tener límites. Ya no se le quita.
HOJEADAS DE PÁGINAS…El edil perredista de Acapulco, Evodio Velázquez, les está dando chamba a todos aquellos políticos en desgracia. Entre ellos, al ex edil perredista, Alberto López Rosas, el ex funcionario zeferinista, Heriberto Salinas Altés, la ex secretaria de la Mujer, Rosario Herrera Ascencio y el candidato perdedor a la alcaldía porteña por el MC, Víctor Jorrín Lozano. Y son desde donde se les vea, muy males señales para un PRD que no logra levantarse de la lona. Y para un edil descanchado y sin nociones de cómo gobernar.