LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato
La vieja maquinaria tricolor volvió a funcionar. Tras la rigurosa aceitada y la aplicación de carretadas de dinero, el PRI del presidente Enrique Peña Nieto, logró glorias electorales que no veía desde la elección de gobernador de 1999. Y que hoy se consumaron gracias a la serie de errores perredistas y de una izquierda que no quiso crecer, optando por el enanismo permanente. Basta con asomarse a los resultados arrojados por el PREP para entender no solo la exitosa estrategia de un partido en crisis y que pese a ello, retornó al poder; sino el comportamiento de un electorado que no acaba de comprender ni entender, el pasado que condena cuando le conviene, pero reproduce puntual en temporada de elecciones.
PRI: RETORNO POR LA PUERTA GRANDE.- La derrota perredista en el gobierno estatal, significa el más grande descalabro electoral para un partido que se encegueció con el poder durante diez años. Y que reprodujo los vicios arrastrados por la escuela priísta de la cual abrevaron muchos de sus “distinguidos militantes”. Los resultados son elocuentes: 1.- Además de la derrota en el gobierno estatal, los perredistas perdían el puerto de Acapulco, la segunda plaza electoral en importancia. A su candidato, Evodio Velázquez Aguirre, lo desinfló sin duda alguna, la conversación filtrada dos semanas antes de la elección, en la cual el ex gobernador priísta, Rubén Figueroa Alcocer, tiraba línea para apoyarlo. Los aparatos de espionaje telefónico con evidentes orígenes en la federación peñanietista, dieron resultado. Y el galeno tricolor añorvista, Marco Antonio Terán Porcayo, parece enfilado a ocupar esa importante alcaldía. De esa forma, el PRI de la dupla Astudillo-Añorve, no solo derrotaron al PRD y su candidato, sino también al grupo Figueroa. 2.- Por su condición de erigirse como capital del estado, Chilpancingo está convertida en la tercera plaza electoral en importancia. Y ahí, el PRI retuvo el gobierno municipal. De hecho, no ha perdido nunca esta importante posición. El aspirante perredista, Antonio Gaspar Beltrán, se topó de frente con la derrota electoral. Y su tribu, el Grupo Guerrero (GG), liderado por el perredista David Jiménez Rumbo, también apareció debilitado. La impredecible chuza electoral tumbó los liderazgos con pies de barro en el PRD. Incluso, el PRI le tumbó las diputaciones en los distrito 1 y 2, que estaban en poder del PRD. 3.- El PRI recuperó también el municipio de Iguala de la Independencia, el lugar donde ocurrió la tragedia y desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa el pasado 26 y 27 de septiembre de 2014. Trasciende que la derrota perredista estuvo asociada a viejos resabios políticos entre las huestes del ex edil José Luis Abarca Velázquez –que todavía operan en aquel municipio-, y el candidato perredista, Oscar Díaz Bello. La derrota del partido del sol azteca se extendió a los distritos locales 22 y 23 y a la propia diputación federal en el distrito dos. 4.- Durante la pasada elección federal de 2012, el PRD se llevó carro completo en las diputaciones federales. El efecto López Obrador se repitió como en la elección de 2006, y los perredistas celebraron ruidosamente ese triunfo. Muchas tribus –sobre todo la de los chuchos de Nueva Izquierda (NI)-, evaluaron que la fuerza y aceptación perredista crecían en Guerrero. Incluso, para la elección que acaba de concluir, desdeñaron la salida de ese instituto político, del propio López Obrador. También de su líder moral, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Y los hechos de Iguala terminaron por darle la puntilla a sus optimistas escenarios. Porque de acuerdo al PREP, el PRI recuperó el pasado domingo, los distritos federales dos, cinco, seis, siete, y nueve. Es decir, le quitó cinco posiciones al PRD respecto de la elección de julio de 2012. Y lo dejó esta vez, con solo cuatro posiciones legislativas federales. Así y además de perder el gobierno estatal, el PRD perdió Acapulco, Iguala y cinco diputaciones federales, además de avanzar en diputaciones locales de mayoría relativa. La debacle electoral amarilla fue por demás elocuente. A la tribu los chuchos de NI le fue cobrada puntual, la factura política. No solo por parte de los electores, sino por aquellos actores del poder que marginaron deliberadamente. Entre ellos, el ex gobernador Ángel Aguirre. De eso no hay ninguna duda.
HOJEADAS DE PÁGINAS…Y precisamente, al grupo político aguirrista también le pegaron con fuerza en el distrito local 1, en donde envió a la ex astudillista Socorro Mondragón Sosa. Y en la diputación federal en el distrito siete, donde apoyó al diputado local, Alejandro Arcos Catalán. Al final de cuentas, al ex gobernador no le importó demasiado sacrificar esas piezas, cuando muy en el fondo, el daño político al PRD, lo reviró en la misma proporción que los chuchos de NI lo marginaron y excluyeron del poder perredista. Con todo, Aguirre operó. Y refrendó que sigue manejando algunos hilos del poder local.
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