Cd. de México, México (23 junio 2015).- De Miguel Ángel Buonarroti se dice que es un artista que nació perfecto porque desde sus tempranas obras logró una factura extraordinaria.
Queda patente en su Cristo Giustiniani (1514-15), una imponente escultura de mármol que captura su aspiración de perfección.
Abandonó la pieza cuando se percató de que una mancha en la piedra cruzaba el rostro. Fue necesario que otro escultor terminara la tarea.
Esta escultura es una de las piezas centrales de la exposición Miguel Ángel Buonarroti.