Maestros holgazanes


Gritos desesperados

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Maestros holgazanes
Periodismo
Mayo 14, 2015 21:34 hrs.
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* En definitiva, nuestro país sería diferente…

Por: Glendobeth Gutiérrez Castrejón*

Cuando concluí mis estudios en lo que fue la Escuela Secundaria Federal Plan de Ayutla, me acompañó como padrino un personaje que por tres años al grupo “D” nos impartió una de las materias de mis más grandes predilecciones, su nombre Alejandro Barrera Carrera, recuerdo que en aquella fecha, una vez consumada la ceremonia de graduación, mi padrino y su esposa llegaron a nuestro hogar donde se ofreció un pequeño banquete, ahí estuvimos un buen rato charlando sobre diversos temas.

En aquel momento me vinieron muchos recuerdos de mi tierna infancia y que viví en el Jardín de Niños “Antonio I. Delgado de Ayutla”, con las educadoras emblemáticas: Blanca, Yina, Mari y la directora Maura Castrejón, también recordé a los mentores que me impartieron clases en la Escuela Primaria Urbana Federal “Justo Sierra”: Josefina Bahena, Oscar Reynoso, María Elena Salmerón, Elpidio Bautista, Miguel Salome y María de la Luz Galena.

Otros más palpaban en mi memoria, aquellos que en la Escuela Secundaria Federal Plan de Ayutla, fueron mis mentores, entre ellos: Bersabeth Peralta, Hermilo Gatica, Anita Suarez, Rufina Mendoza, Dorotea San Martin, Alberto Morales, Felipe Ávila, Lucas Justo, María Luisa Jiménez, Santiago Mayo, María Elizabeth Castillo, Delfino Pacheco, entre otros celebres que en las aulas marcaron profundamente las vidas de sus pupilos.

Durante aquella convivencia mi padrino Alejandro hizo un comentario que me hizo tener presente existen personalidades que sin haber estudiado para profesores o licenciados en educación, son maestros de la vida. “…Mira, ese señor que va ahí es profe” le decía el padrino a su hijo quien le respondió que ese señor, Apolinar Castrejón Ponce, no había estado nunca frente a un grupo, contestando su progenitor, palabras más palabras menos, que el ser humano al tener un buen proceder es maestro.

De ahí me quedó claro que a lo largo de nuestra historia nacional hemos tenido grandes maestros como: Hidalgo, Josefa Ortiz, Morelos, Pipila, Guerrero, Álvarez, Madero, Zapata, Villa, entre otros, que en momentos determinantes sacaron la casta para defender el bien común, hombres y mujeres que han tenido alumnos notables como: Pablo Sandoval Cruz, Octaviano Santiago, Eloy Cisneros, López Obrador, Pioquinto Damián, Bruno Placido, Nestora Salgado, José Manuel Mireles, Marco Antonio Suastegui, por mencionar algunos.

Mi gratitud para otros maestros de la talla de Eduardo López Betancourt, Hermilo Dávila, Magdaleno Altamirano, José Guillermo Navarrete, Catalina Ocampo, Candelaria Salgado, Idelfonso Vigueras, José María Tostado, Santos Ramírez, Beatriz Ortega, José Antonio Salvador, Leonardo Castrejón, Sonia Guzmán, Francisco Salgado, Manuel Rendón, Omar Julio, Miguel Ángel Berber, Felipe Valdez, Francisco Javier Guzmán, Fernando Azuara, Socorro Mayo, Norma Bustos, Flor García, Macrino Nava, Daysi García, MGH y una lista bastante prolongada.

Pero definitivamente el maestro más grande que ha tenido la humanidad y a quien de diferentes formas hemos intentado seguir, es el que fue bautizado con el nombre de Jesús, un personaje que al haberse templado durante cuarenta días y cuarenta noches en el desierto, empezó su tan admirada como respetada misión, teniendo como premisa fundamental el “amor” que fue capaz de transformar el corazón de muchos y propiciar la confabulación del poder político y religioso de aquellos tiempos, que al elevarlo en el sicomoro quiso exponerlo como el peor de los malhechores, más terminó encumbrando la grandeza de espíritu del mártir al grado que actualmente los años se cuentan antes y después de Cristo.

La humanidad en todos los tiempos ha experimentado situaciones que nos hacen pensar, que pese a la inteligencia de la que fue dotada, a diferencia de los demás seres vivos, termina siendo lo que dijo Thomas Hobbes “El hombre es lobo del hombre”, por eso celebro que a pesar de que la clase obrera ha mermado sus esfuerzos por defender lo que obtuvo en medio de asesinatos y masacres hace más de 100 años con la huelga Cananea y Rio Blanco, el maestro con sus vastos conocimientos de la historia y de la razón, es quien defiende los preceptos contenidos en la Ley Federal del Trabajo.

¡Maestros holgazanes, pónganse a trabajar! Gritaba alguien en el interior de un cómodo coche cuando los maestros entre los rayos del sol hacían colecta voluntaria para sostener uno de tantos movimientos que han realizado, mientras otros solidarizándose con la justa brindaban apoyo moral y otorgaban alguna moneda a quienes los formaron y continúan formando a sus hijos y nietos en la infraestructura deplorable que el gobierno en sus tres niveles ha dejado de mantener en aceptables condiciones.

Cuando veo a los maestros en sus hogares sacrificando el tiempo que deberían dedicar a sus familias, invirtiéndolo en estructurar la clase, elaborar informes, realizar evaluaciones, preparar los programas cívicos y culturales, me digo: “Que bueno que no fui maestro y que malo que haya dejado pasar la oportunidad de despertar a muchos jóvenes y a muchos pueblos del marasmo en que se encuentran sumisos…”

El día que el maestro deje de luchar, el día que el maestro caiga en los tentáculos del verdugo, ese día morirá completamente la Ley del trabajo, porque ese día habremos de caer en el fondo de la “esclavitud legal” hacia donde los diputados locales y federales en conjunto con los senadores, sobornados por sus altos salarios, viáticos, compensaciones y un abanico de prestaciones irrisorias, están conduciendo al país con la aprobación de leyes descerebradas que ofenden a todos los mexicanos, incluyendo a la madre que los parió.

Un conocedor de leyes, Eduardo López, que el año pasado fue galardonado en el día del abogado, pronunció un espontaneo discurso que los medios de comunicación no se atrevieron a difundir en su totalidad, el letrado expuso entre otras cosas que hemos dejado solos a los maestros en su lucha, pues los legisladores dementes en lugar de aprobar una reforma educativa aprobaron una reforma laboral que pretende estrangular los derechos del magisterio mexicano, pensando tal vez que al maestro le pagan salarios exorbitantes.

Pero la realidad es que el maestro es quien ha luchado por lo que le toca, mientras el resto de los obreros y demás profesionistas se quedan de brazos cruzados trabajando más de las 8 horas diarias obligatorias, sin exigir les paguen sus horas extras, sus primas vacacionales y dominicales, sus repartos de utilidades, el maestro no está ganando más, simplemente lucha por lo que le corresponde y el día que deje de hacerlo ese día todo el país estará completamente dominado por los verdugos.

¿Por qué tanta malicia en contra de los apóstoles del saber, de parte de quienes gracias a ellos son considerados genios? ¿Porque los pródigos utilizan su “inteligencia” solamente para reprimirlos, para arrinconarlos, para humillarlos y reducirlos a polvo?, la lucha seguirá mientras existan maestros, porque el país los necesita encabezando los nobles ideales de la patria, es cierto que nos ha llegado a molestar que bloqueen las calles de manera intermitente y permanente, que hagan plantones, que realicen marchas, pero tenemos muy presente que quienes han propiciado estos desmanes son los opresores que se han olvidado de los principios de libertad y de justicia.



Definitivamente hay fallas en materia educativa, han fallado a la educación los malagradecidos, los culpables de la desgracia nacional, los que han empujado a nuestro país al voladero, quienes recibieron clases en las aulas y se encuentran reprimiéndolos pecando de pensamiento, palabra, obra y omisión, por lo que a los maestros deben pedir perdón:

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