Noé Mondragón Norato

Mario Moreno, virtual dirigente estatal del PRI

Mario Moreno, virtual dirigente estatal del PRI
Periodismo
Agosto 18, 2015 22:46 hrs.
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Ya ungido como dirigente nacional del PRI y tras advertir que la carrera por la sucesión presidencial en ese partido no está reducida al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, al secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso y al jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño Mayer; el sonorense Manlio Fabio Beltrones Rivera, asume estar dentro de esa lista. Es decir, enfocado para disputar la candidatura presidencial tricolor para la elección federal de julio de 2018, tal y como lo hizo cuando el actual presidente del país, Enrique Peña Nieto, comenzó a despegar con fuerza en dicho escenario. Y Manlio leyó el reloj político. Porque con astucia y evidente colmillo político, se hizo a un lado. Hoy las cosas pintan diferente para su grupo político. Y su designación como dirigente nacional tricolor tendrá sus impactos en Guerrero. Hay puntos muy concretos al respecto.
LA DISPUTA POR EL PRI ESTATAL.- El actual dirigente estatal del PRI, Cuauhtémoc Salgado Romero, ya anunció que se irá de esa posición una vez que asuma como diputado local en la siguiente legislatura. Y desde luego, es una vacante política que tendrá pocos tiradores, dado el reacomodo reciente en la dirigencia nacional tricolor. En esa coyuntura se advierten solo dos: 1.- El personaje más cómodo y viable para sustituir a Salgado Romero en la dirigencia estatal tricolor, sin provocar demasiados aspavientos políticos, es el alcalde de Chilpancingo, Mario Moreno Arcos. Su eventual arribo se leería de muchas formas. Pero sobre todo, aquella que apela a los equilibrios del poder tricolor local. Porque de entrada, Mario no milita ni en el grupo del gobernador electo, ni en el de otros ex gobernadores tricolores como René Juárez y Rubén Figueroa. Además, le adeudan en su partido, algunas maniobras y actitudes políticas. No debe pasarse por alto que, durante la disputa interna por la candidatura a gobernador, Mario Moreno se hizo a un lado para abrirle paso al proyecto del gobernador electo, Héctor Astudillo Flores. No replicó nada y se plegó con fuerza a la campaña electoral pasada. Por eso se entiende en gran medida, el rescate de las dos diputaciones locales en los distritos 1 y 2. Y la diputación federal en el distrito 7. Y si bien el propio arribo de Astudillo al gobierno estatal, se lee como una posición política del propio Manlio Fabio Beltrones, en el tablero de la sucesión presidencial del PRI de 2018, entonces se entiende que el grupo político beltronista no puede comerse todo el pastel. Y en réplica exacta a como Peña Nieto le cedió el paso, se entiende que también Manlio debe hacerlo en la renovación de muchas dirigencias estatales. Guerrero incluido. Por eso el nombre de Mario Moreno Arcos, comenzó a fortalecerse en dicho escenario. 2.- En esta coyuntura, existe otro personaje que de manera natural, se metería eventualmente a la disputa por la dirigencia estatal del PRI: el diputado federal, Manuel Añorve Baños, cuadro político muy cercano a Manlio Fabio. Y también, alter ego del gobernador electo. Sin embargo, el problema de Añorve es de imagen. Porque, de ser ungido en el CDE del PRI, su capacidad de operación política no le ayudaría demasiado a Héctor Astudillo. Por toda la serie de lastres políticos que arrastra. Y lo que el PRI necesita es un personaje que apoye en sus difíciles tareas al gobernador tricolor. Apuntalar su desempeño proyectando la imagen de un partido que va acorde con la aplicación de sus políticas públicas. Son requisitos que no reúne con facilidad el legislador federal. Además, su eventual arribo se percibiría justamente, como una imposición del dirigente nacional priísta. Algo que declinó hacer Peña Nieto, con su jefe de la presidencia, Aurelio Nuño. Es una lección política que debe tener muy clara el sonorense. Como sea, la rueda del poder tricolor en Guerrero, ya está girando.
HOJEADAS DE PÁGINAS…La toma de los pozos de agua de la Capama en Acapulco, por parte de miembros del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa La Parota (Cecop), se convirtió en un desafío similar al emprendido por el dirigente opositor preso por ese tipo de acciones, Marco Antonio Suástegui Muñoz. El problema de este movimiento es que no repara –como la Ceteg y otras organizaciones de corte radical- en las afectaciones a terceros. Y eso en vez de lograr consensos sociales, se los resta.
dragonato@hotmail.com


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