Lecciones de política y economía en su encuentro con representantes de la sociedad civil en Asunción
PATRICIA NAVAS GONZÁLEZ
Cuando el Papa Francisco entraba en el estadio León Condou del colegio San José de Asunción donde iba a encontrarse con representantes de la sociedad civil paraguaya, este sábado 11 de julio, alguien le dijo que una persona estaba secuestrada por el ejército y le pidió que hiciera algo.
Francisco no entendió bien el apellido que le dijeron, pero quiso responder a esta petición, como a muchas otras que le están haciendo en este viaje por Latinoamérica que mañana llega a su fin.
Así que en su discurso, ya en la parte final, se lanzó: “Yo no digo si es verdad, si no es verdad, si es justo o no es justo, pero uno de los métodos que tenían las ideologías dictatoriales del siglo pasado era apartar a la gente, o con el exilio o con la prisión, o en el caso de los campos de exterminio nazis o estalinistas, la apartaban con la muerte”.
Entre efusivos aplausos, el Papa continuó afirmando que para que haya una verdadera cultura política y del bien común es necesario que haya “juicios claros, juicios nítidos”.
“No sé si acá existe o no, lo digo con todo respeto”, dijo, y algunas personas gritaban espontáneamente desde el público. “Hay un método que no da libertad a las personas para elegir el modo de construir en la sociedad”, añadió: “La corrupción es la polilla, la gangrena de un pueblo”.
Fue un paréntesis en un discurso con el que el Papa respondió a las preguntas formuladas en diversas lenguas por cinco representantes de la sociedad, e invitó a dialogar sin ignorar el conflicto, a una economía con rostro humano, a acercarse al pobre como a un igual, a poner la cultura popular al mismo nivel que la ilustrada.