LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato
El hermetismo relacionado con la revelación de los nombres que incluirá el próximo gabinete estatal, se asocia a cuando menos dos situaciones concretas: el forcejeo político entre los grupos priístas del diputado federal Manuel Añorve Baños y del ex gobernador René Juárez Cisneros, que atraviesan por su etapa más candente. Y también la decisión personal del gobernador electo, Héctor Astudillo, para no quemar por adelantado sus naves. De ahí se abren algunas lecturas.
LA PUGNA POR LAS SECRETARÍAS.- El ex gobernador René Juárez y el diputado federal Manuel Añorve, pelean palmo a palmo algunas secretarías de despacho. Cinco en particular aparecen como estratégicas: la secretaría de Finanzas, de Gobierno, de Educación, de Salud y Desarrollo Social. Y en al menos tres de ellas, aparecen ambos personajes: 1.- Se entiende que, por simples valores políticos, en la Secretaría de Finanzas le corresponde designar titular al gobernador electo. A menos que Añorve o René, intenten impulsar en el último momento, a uno de sus cuadros. Pero en ese tenor, Astudillo aparecería acorralado y sometido por anticipado a estos dos personajes. Finanzas es su principal punto de control político y de gobierno. No puede cederla tan fácilmente. Y no debe. 2.- En la Secretaría General de Gobierno, Astudillo también está obligado a empujar a una persona de sus confianzas más próximas. Porque de la operación política emprendida por quien sea designado en ese cargo, dependerá en gran medida la desactivación progresiva y exitosa del conflicto público. O el hundimiento y mal inicio de la administración estatal en
ciernes. Un personaje alejado del primer círculo gobernante y perteneciente a los grupos de Manuel Añorve o René Juárez, solo empeoraría las cosas. Porque no atendería al cien por ciento las recomendaciones del gobernador, sino de quien lo impulsó a esa responsabilidad. De su jefe político verdadero. 3.- En la Secretaría de Salud, el premio político de consolación sería para el ex contendiente por la alcaldía de Acapulco, Marco Antonio Terán Porcayo, cuadro político de indiscutible pertenencia al grupo de René Juárez. En realidad, el ex mandatario pretendería conservarlo al menos durante los tres primeros años en esa dependencia, con la mira puesta en la próxima contienda por la alcaldía de Acapulco. Y catapultarse él mismo, para repetir como diputado federal plurinominal. Para compensar ese aparente desequilibrio, el grupo de Manuel Añorve demandaría la titularidad de la SEG, un lugar donde pretende colocar al ex rector de la UAG, Dolores Arturo Contreras Gómez. Y Juárez Cisneros a su ex titular de Educación, Daniel Pano Cruz. El diputado Añorve pretendería también la Secretaría de Desarrollo Social, donde ya se anotó la añorvista ex diputada local, Erika Lührs Cortés. Por su lado, René Juárez quiere colocado ahí, a su ex secretario Heriberto Huicochea Vázquez, frustrado aspirante a la alcaldía capitalina y quien desafió en su momento y en esa misma candidatura, al propio Héctor Astudillo, durante la elección interna priísta del 29 de junio de 2008. La cual desde luego, perdió. 4.- Si se mira bien, Añorve ya tiene el control político de dos espacios muy importantes dentro del priísmo guerrerense: la Coordinación de fracción y la Comisión de Gobierno del Congreso local, con la ex diputada local Flor Añorve Ocampo. Y la dirigencia estatal del PRI, con el delegado del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de ese partido, José Parcero López, quien convocará a la elección
para la renovación del Comité Directivo Estatal (CDE). Pero como sea, es una ficha que operará para los intereses de la dupla Manlio Fabio Beltrones-Manuel Añorve. Así, René y Añorve van por todo en el naciente gabinete astudillista. Y eso explica en gran medida, la tardanza en la revelación de los nombres de aquellos agraciados con el hueso.
HOJEADAS DE PÁGINAS…Víctima de una pésima operación política, el alcalde electo de Acapulco, el perredista Evodio Velázquez Aguirre, reprobó en su primer examen: los regidores opositores le hicieron el vacío. Y eso revela no solo su ausencia de oficio político, sino que traza sobre fango y por anticipado, el camino mediante el cual busca proyectarse en la elección de julio de 2018, al Senado de la república. Los perredistas siguen sin aprender las reiteradas lecciones de la historia.