*PRD en terapia intensiva *Oportunidad de retomar su esencia
Zona Sísmica
Por Marco Polo Aguilar
Después de la gris gestión de Carlos Navarrete al frente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), la expectativa para los militantes del Sol Azteca es incierta.
Tal y como pasa con la historia de la izquierda mexicana, la del perredismo vino rápidamente de menos a más y todo parece indicar que el PRD se encuentra en terapia intensiva y requiere de cirugía mayor para sobrevivir.
Muy pocos recuerdan el ímpetu con el que la coalición de partidos de izquierda aglutinados por la Corriente Democrática del PRI, encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, Janitzio Múgica, Rodolfo González Guevara y Porfirio Muñoz Ledo, pudo integrar en un solo partido a facciones como el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), Partido Patriótico Revolucionario (PPR), Unión de la Izquierda Comunista y el Partido Socialista de los Trabajadores (PST).
De la alianza de todas estas organizaciones, congregadas en el Partido Mexicano Socialista, los buenos oficios de la disidencia priista, logran que el PMS ceda su registro para dar lugar al Partido de la Revolución Democrática.
En la base de su ideario, destaca la oposición al gobierno priista y la pugna por elecciones democráticas.
Así, el 5 de mayo de 1989, el PRD ve la luz como partido político y se constituye como una opción que se contrapone al PRI-gobierno.
Sin embargo, poco más de un cuarto de siglo después, el perredismo agoniza, pues de la ideología que impulsó su nacimiento, ya poco queda.
En 26 años de historia, el PRD logró constituirse como una alternativa logrando el control del centro político y geográfico del país, con seis gobernantes de la ciudad de México (Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles, Andrés Manuel López Obrador, Alejandro Encinas, Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera).
De la misma manera, el PRD ganó, con el voto ciudadano, los gobiernos de Zacatecas, Tlaxcala, Baja California Sur, Michoacán, Guerrero, Chiapas, Tabasco, Morelos y Oaxaca.
No obstante, esa fuerza que parecía creciente, se fue diluyendo a fuerza de luchas intestinas y cotos internos de poder y la perniciosa guerra entre tribus, que no sólo le ha restado representatividad, sino que además, lo convirtió en foco de corrupción y tráfico de influencias.
Como ejemplo, basta señalar que con sólo el control del comercio ambulante, a través del cual, con cobros por derecho de uso de piso que van de los 500 a los 2 mil pesos por comerciante, el perredismo dispone de una “caja chica” que genera más de 5 millones de pesos diarios, libres de polvo y paja.
Esto le permite financiar plantones, bloqueos, marchas y todo tipo de acciones de desobediencia civil por un tiempo indefinido.
Otra de sus fuentes de ingreso en la Ciudad de México son los taxis “piratas” o “tolerados”, que hoy en día tienen un padrón superior a las 60 mil unidades, con la consigna de que cada uno de sus conductores deba aportar, en forma obligada, una cuota de entre mil 500 y 2 mil pesos por semana. Haga usted cuenta, amable lector.
Lo que es peor, entre las tribus y las posiciones legislativas que han logrado, se instituyó el “entre” como modus operandi.
Esto quiere decir que muchos legisladores perredistas (federales, locales o de la ALDF) al igual que funcionarios de gobiernos estatales o de la Ciudad de México, cobran una parte de sus ingresos a colaboradores, amigos o compadres, a quienes colocan en distintos puestos públicos.
La descomposición del perredismo es tal, que se puede afirmar que luego de aprender de las viejas prácticas del priismo corporativo, en el PRD no sólo las mejoraron, sino que las han remasterizado, convirtiéndolas en origen de fortunas inexplicables entre distinguidos miembros de la izquierda y tradicionales políticos de filiación comunista.
Estamos seguros que de vivir Carlos Marx, volvería a su tumba de inmediato de conocer tan tremendo bodrio.
El caso es que después de la debacle electoral del pasado 7 de junio, auspiciada por Andrés Manuel López Obrador, el PRD perdió posiciones que eran estratégicas, no sólo en la Ciudad de México, sino en las Cámaras de Diputados y Senadores y en la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México.
De ahí que el relevo en la dirigencia nacional perredista plantee un auténtico golpe de timón, pues de lo contrario, este PRD, convertido en una agencia de colocaciones y en fuente de ingresos para financiar causas personales, terminará por desaparecer del panorama político nacional.
En ese proceso, llama la atención el llamado del senador Armando Ríos Píter, uno de los prospectos a suceder a Carlos Navarrete, sobre la urgencia de desaparecer a las tribus como una de las prioridades para refundar al perredismo.
La llegada de un político conciliador, de criterio amplio y mente abierta como Ríos Píter, puede representar la oportunidad de que el perredismo resurja de sus cenizas y recupere el papel protagónico en la política nacional que tuvo hasta hace algunos años.
De lo contrario, el PRD se irá desvaneciendo como opción política a fuerza de acuerdos bajo el agua, coaliciones contra natura con sus opositores ideológicos e incluso, como comparsa del actual PRI de Manlio Fabio Beltrones. ¿Cómo la ve distinguido lector…?
Movimientos telúricos…El aún diputado federal y ahora diputado local electo por la vía plurinominal, Sebastián de la Rosa, se separó del grupo político que lo promovió y que lo llevó hasta el lugar que jamás pensó ocupar: La corriente Nueva Izquierda de los llamados Chuchos…a nadie se le olvida que De la Rosa fue el principal impulsor y defensor del ex presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, culpado por la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa en la ciudad tamarindera, por lo que con personajes como él, el PRD no tiene mucho futuro, sobre todo el Guerrero…Se inició la semana pasada el registro de los diputados federales electos en San Lázaro y uno de los primeros grupos en presentarse fue el guerrerense, en donde pudimos ver a Verónica Muñoz Parra, Beatriz Vélez Núñez y el acapulqueño Ricardo Taja Ramírez…por cierto la dirigente del sindicato de salud del estado viene con las “pilas bien cargadas” para hacer un buen papel en la próxima legislatura…No cabe la menor duda que con la llegada de Manlio Fabio Beltrones a la presidencia del PRI el que sale ganando (por ahora) es el presidente Enrique Peña Nieto, porque su prestigio crece al elegir al hombre más preparado para llevar las riendas del partido, y desde luego también gana el partido…pero el ex gobernador de sonora también gana y mucho, porque las puertas están abiertas de par en par para que vaya directo a la candidatura presidencial para el 2018…marcop1955@hotmail.com