Se quedó tu nombre
en la piel
de aquellos que no llegaron a sentir el sol
una vez más
se cargaron las nubes
con los quejidos de mis dÃas sin ti
se entregó el cardo venturoso de aquel palmÃpeda
que revolotea en el fragmento de un verso arrinconado
por pena
por la misoginia de tus brazos
por el enredado letrero
que calcina este instante
Una mueca del rencor
encerrado en un te quiero
La vista de una epopeya
sentimiento fiel del vacÃo
entre portones de azúcar y chocolate
raÃda memoria
El amante de sabidurÃa
queda cojo
entre la materia y el análisis de un ósculo
palpable y doloroso
No siempre fue vergüenza
gloria candorosa de Dioses errados
quién se adjudica la reflexión
inmenso
callado y fulgurante deseo
devanado amor
Hermosa silueta
de palabras
sin leerse
pero próximas
una letra junto a otra
una coma separando pero enumerando las miradas
bajo el reflejo de ojos adyacentes
ese habitual andar entre pavimento
que se viste de rosa
juntos los soliloquios con las manos se acarician
enredan estrellas
encuentran débil la resistencia
de nuestras bocas
entre azares de alas negras
no es un sueño
es el viento que murmura
mañana el néctar de capulÃn en las ostras
Extraviado mensaje
has que mire este grito
espero que forjemos del dÃa nuestra noche