Uno dentro uno fuera

Una fantasía eyaculada

Una fantasía eyaculada
Cultura
Junio 25, 2015 12:30 hrs.
Cultura ›
Araceli Ordoñez Cordero › diarioalmomento.com

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Una fantasía eyaculada

Las doce… las doce… las doce…
Esa mañana de suave verdor que acapara los primeros duendes salpicados por el sol, esa crisálida que se pierde en el recuerdo…
Si te mueves no respondo Domitila, anda, baja más abajo, más abajo, no has bajado casi nada, que puede pasar si ya lo conoces, anda, escarpadas nieves de tus manos se vuelven fuego…
Las campanas del viejo reloj… Domitila poni ase el traje de Crisanta; él se entregaba a sus ocurrencias, reía, mientras ella bailaba detrás del portal, la almohada se apeaba a la ojera del que nada escuchaba…
Unos gemidos eran creados en la Nada, esa cabaña que otrora fuese de ese que roncaba con el miembro erecto, con la humedad que se sentía en las paredes cuando todo fue candela…
¡Oh Rigoberto has que la noche se duerma en mis piernas y permanezca ahí, has que el panal no busque otra reina que la guarida de mí, has, has, eso y más, no pares, no pares…

¿Oye Domitila y me amas tanto como ayer?
Qué preguntas viejo, más que eso aún…

Las casas vestidas de un dorado que se anteponían a las risas de los últimos chicuelos, que se resistían a dejar el manto que permitía jugar a las escondidas, gritos que eran arrojados con el humo exquisito de un caldillo de aba seca, con el aroma de una tortilla azul de cielo, con el aroma de las papas en el rescoldo; todo ello orillaba a una sensación en el cuerpo de Domitila que murmuraba una canción de aquel jilguero que frente a su ventana reposaba…

El reloj- las doce ¿Me alcanzas Domitila?

Callada mira el rostro sonriente como un niño recién alimentado… mueve la cabellera que da en el rostro de Rigoberto, las manos se entrelazan, los suspiros no tiene cavidad, la fría madrugada se esconde detrás de esa piel que quema, de esos pujidos que se adhieren a la almohada, de esos embates de la noche que resguarda entre sueños no vividos de uno y sueños cumplidos de dos…
Una gloria que se abre, un rio que fluye, un caudal que inunda las piernas de ella y las sábanas de él…
Uno dentro y uno fuera… con él y sin ella…

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Una fantasía eyaculada

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