Y preguntas…


¿Cuántas bocas antes que yo?

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Y preguntas…
Cultura
Mayo 15, 2015 18:32 hrs.
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Araceli Ordoñez Cordero › diarioalmomento.com

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Un instante de mediocridad; suculento dolor palmario, donde tus egos desangran en mi entrepierna. Una compasión de sí mismo; vestida de inteligencia. El lloriqueo de un individuo vestido de niño, psicólogo por que se ha detenido el tiempo de enfermedad: qué no es otra cosa que la falta de cordura sobre su conducta.
Esa búsqueda de un por qué; de una palmadita a sus enconos de no consentido, ojos que piden humanidad, misantropía de sí mismo. Arrebatas la mamila sólo para lanzarla más lejos, no bebes porque sabes que alguien ordeño la leche que tomarás.
Tomas un libro que ni su propio autor entiende; claro, él hace pataletas con términos ostentosos: como fruta jugosa para el tiempo de veda, ese espejismo para los que sufrimos y buscamos respuestas que apapachen a nuestros egos; creyendo por ello que nos comprenden. Como él dice, esto es para los pocos.
Al igual que las tan cacareadas escrituras de las que se exalta diciendo que son incomprendidas e innecesarias, sólo porque las parábolas no las comprende, lo ciegan sus egos de superioridad y confort como lo llama él. Y como dicen esas escrituras “son pocos los llamados y pocos los escogidos” y todos creemos ser parte de esos pocos. Sí, somos pocos en realidad los que nos damos cuenta que no somos más que marionetas de un autor; de nuestros miedos y aberraciones, títeres de nuestras enfermedades; cansada inconsciencia que busca y busca sin querer comprender, deseando que el mundo sea de nuestras manos. Como nosotros somos de nuestra nulidad con que cubrimos las espaldas que cargan el costal que los demás desconocen, por ello nos chasqueamos de ser mierda.
Un sobreviviente que desea morir en la vida, no desea más que expresar su corta ilación de los hechos reales con los ficticios; su mundo de sumisión… Y preguntas ¿Cuántas bocas antes que yo?
Una, dos o tres, las necesarias que no blasonan de tener una lengua tan grande sino una sola voz.
Una voz que no riñe, muestra…

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