Rodolfo Villarreal Ríos

Zócalo durante cincuenta años desde la perspectiva de un lector-escribidor

 Zócalo durante cincuenta años desde la perspectiva de un lector-escribidor
Periodismo
Junio 12, 2015 21:27 hrs.
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En esta ocasión, con su venia, lector amable de eldiariodetaxco.com y diario de Acapulco.com, nos permitiremos relatarles nuestra perspectiva sobre una publicación editada en la región noreste, en la frontera con los Estados Unidos de América, Zócalo de Piedras Negras, Coahuila es su nombre y cumple, este 13 de junio, cinco décadas desde que apareció por vez primera. Vayamos al relato.
Hace cincuenta años un domingo de junio, un niño provinciano, quien desde entonces era un lector ávido, tenía en sus manos el ejemplar de una nueva publicación que aparecía en su pueblo. Cinco décadas después dudaba de la fecha exacta y preguntó para aclararla. A la distancia, aún desconoce cómo le llegó aquella publicación cuyo cabezal con letras negras le trajo como primera asociación de ideas la plaza central de la ciudad de México. Zócalo era el nombre de dicho periódico. Ni por equivocación se le ocurrió que, cinco décadas después, en calidad de lector–escribidor estaría describiendo en las páginas de dicho rotativo como a través de ese lapso ha estado relacionado con el mismo. Sin pretender contar la historia, eso lo harán quienes poseen mayor información documental disponible, simplemente decidimos dejar nuestro testimonio de cómo hemos seguido a Zócalo durante sus primeros diez lustros de existencia.
En aquellos días, escuchábamos a nuestros mayores que un periodista proveniente de Tamaulipas, don Francisco Juaristi Juaristi, había arribado a Piedras Negras, Coahuila con el propósito de establecer un diario. Lo acompañaban en la empresa sus hijos, don Francisco y don Carlos Juaristi Septién. A la distancia, desde nuestra perspectiva de infantes que gustábamos de observar el entorno y escuchar lo que se comentaba, nos percatábamos que las resistencias estaban presentes y buscaban hacer que el rotativo fracasara. Sin embargo, el oficio fue imponiéndose y poco a poco el periodismo local empezó a reflejar una nueva tendencia que lo llevaría a transformar la forma en que se presentaban las noticias diarias en nuestro pueblo. De esa manera daba inicio un periplo noticioso el cual hemos percibido desde diversas facetas.
Originalmente, como lectores, lo seguimos día a día hasta hace cuatro décadas y un tercio cuando nos trasladamos a Guadalajara para iniciar nuestros estudios profesionales. Contrario a lo que pudiera pensarse, el vínculo no se rompió. Periódicamente, don Rafael y doña Estela, nuestros padres, nos hacían llegar vía correo paquetes con los ejemplares de Zócalo. Eso, nos permitía, aun con cierto retraso, seguir puntualmente lo que sucedía en Piedras Negras. Dicha costumbre prevaleció a lo largo de los años, tanto en la ciudad de México como durante nuestra segunda etapa estudiantil en el extranjero. Aquí cabe apuntar que fuera del solar patrio, junto con el diario Excélsior, Zócalo fue nuestra fuente de información sobre lo que sucedía en nuestro país. Así, hasta llegar a la era de la internet. Entrados en nuestra tercera etapa estudiantil, ya no fue necesario esperar una semana o más para enterarnos de lo que sucedía por nuestros lares natales, acompañados por los sucesos nacionales e internacionales, basta ahora simplemente con apretar una tecla cada mañana y acceder diariamente , desde lejos, muy lejos, a la página electrónica de Zócalo. Esto, nos hace recordar otras circunstancias de la relación con este rotativo.
A nivel personal, Zócalo siempre ha estado presente. A través del tiempo, los integrantes de nuestra familia solamente hemos recibido atenciones de quienes ahí laboran y por supuesto de los miembros de la familia Juaristi. En este contexto, recordamos lo que nos enfatizaba nuestro padre, don Rafael Villarreal Martínez, sin olvidar que en un tiempo fue parte del gremio periodístico, respecto a cuán importante fue para él, cuando se desempeñaba como funcionario público a nivel local y estatal, la objetividad con que Zócalo presentaba las noticias referentes al encargo que tenía asignado. En ese entorno, cuando llegaban a surgir puntos de vista que daban pie a la controversia, cumpliendo cada uno con su encomienda, nuestro padre y don Francisco Juaristi Septién acostumbraban sentarse a dialogar en un lenguaje franco, pero respetuoso, sin que ahí cupiera la presencia de espíritus débiles. De esa manera, fue posible concretar muchas acciones de beneficio, para la localidad y el estado, sin que ninguno de los dos invadiera el área de influencia del otro. Años después, cuando Zócalo ya era dirigido por Francisco Juaristi Santos, al presentar don Rafael los dos volúmenes de sus dos libros “Piedras Negras, Destino y Origen,” en 2005 y 2011, Zócalo difundió los eventos de manera generosa tal y como lo había hecho en otras ocasiones al entrevistarlo a él solamente o bien conjuntamente con nuestra madre, doña Estela Ríos Schroeder. Pero vayamos a nuestra situación muy particular.
Con orgullo singular guardamos en nuestros archivos los recortes periodísticos en los cuales a finales de los años sesentas-principios de los setentas, en las páginas de la sección deportiva de Zócalo, se informaba de nuestras actuaciones deportivas. Primero, en la Liga Infantil de base ball y más tarde del accionar que teníamos en el basket ball sobre la cancha del antiguo Gimnasio Municipal. En ese contexto, en 1970, el redactor de la página deportiva, José Scott tuvo a bien distinguirnos como el jugador más destacado en dicho deporte a nivel juvenil local. Seis años después, ya prácticamente alejados de dicha actividad, Humberto Castellanos Rodríguez nos invitó a ser uno de los integrantes del equipo que patrocinaba Zócalo y que habría de competir en el torneo de verano a nivel municipal. No obstante que con dicho conjunto obtuvimos el campeonato, el sexto en nuestra cuenta personal, comprendimos que era el momento de cerrar para siempre el capítulo correspondiente a nuestra participación en competencias deportivas. Una foto publicada entonces en Zócalo muestra a quienes integrábamos aquel equipo. Con el correr del tiempo, otras serían las páginas en donde apareceríamos.
En 1987, don Francisco Juaristi Septién nos dio la oportunidad de realizar nuestras primeras apariciones en Zócalo como editorialistas, si mal no recordamos contabilizaron alrededor de una treintena durante casi un año. Entonces, la economía mexicana e internacional era el tópico sobre el cual comentábamos. Al momento en que reanudamos nuestra carrera como funcionarios del estado mexicano suspendimos nuestras colaboraciones. Trascurrirían poco más de quince años hasta el día en que nos comunicamos con Francisco Juaristi Santos para solicitarle nos permitiera reanudar nuestros ejercicios escritos semanales. Desde entonces a la fecha en un total de quinientos sesenta y cinco ocasiones hemos presentado, con libertad plena, nuestro punto de vista, sobre el tema que hemos deseado abordar, a los lectores de Zócalo. No podríamos concluir esta nuestra perspectiva personal de relación con Zócalo sin recordar a quienes en sus páginas han trasformado los hechos en noticias.
Del pretérito, recurriendo exclusivamente a la memoria, recordamos a Luis Rangel Galindo, Jesús Maldonado Rebollosa, Abdón Horta Maldonado, José Scott, Gumesindo Candela Pañol, Fernando Ríos Parra, Carlos Espinoza, José Ramírez Orona, María Elena Cepeda, Gloria Ríos Parra, Odila Velasco y Cota, Doris Cerecero, Beatriz Santos, Benjamín Ruiz, José Luis Medrano Martelet (aún vigente) y por supuesto a Jaime García Fernández. A ellos, se agrega la presencia siempre efectiva en el área administrativa de Estela Flores y María Delgado. En el presente, mientras que, en plena era digital, Francisco Liñan Delgadillo le da un nuevo sentido editorial, Francisco Covarrubias y Marcela Naciff Oceguera, se encargan del área de producción. Y en una muestra de cómo los tiempos han cambiado, Orquídea López Allec, Linda Milán, Hilda Aguilar, Siboney Alvarado y José Luis Jiménez, entre otros, están encargados, cómo les decía don Rafael a los reporteros cuando llegaban a su oficina, “…de escribir la historia diaria de nuestro Piedras Negras, Coahuila.” Todos los mencionados y muchos otros, a los que ofrecemos disculpas al omitir sus nombres por desconocerlos, han hecho posible que a lo largo de cincuenta años durante 18,012 numeros, la historia de nuestra ciudad y sus habitantes haya sido relatada objetivamente. Una historia sobre la cual ya no es posible escribir sino se accede al respaldo documental que albergan los archivos de Zócalo.
Desde la perspectiva de este lector-escribidor, el gran secreto mediante el cual Zócalo Piedras Negras ha mantenido presencia diaria a lo largo de estos cincuenta años fue, y es, su capacidad de adaptabilidad al proceso de evolución de los métodos de producción y la tecnología mediante la adquisición de maquinaria y equipos, lo cual le ha permitido adecuarse a los diversos estadios que ha vivido el país y la ciudad durante todo este lapso, conservando así una presencia actualizada constante. Eso ha permitido que los nigropetrenses vean en Zócalo un diario en donde tienen acceso a todo tipo de información con carácter de internacional, nacional, estatal y local, a la par que encuentran las opiniones diversas de comentaristas disímbolos, pero sobre todo lo perciben como el periódico que narra y deja constancia de lo que es el diario vivir en Piedras Negras, Coahuila teniendo a ellos, sus habitantes, como los protagonistas principales de la noticia. Esto ha sido el resultado del esfuerzo de tres generaciones de periodistas, la de don Francisco Juaristi Juaristi, la de don Francisco y don Carlos Juaristi Septién, asi como la de Francisco y José David Juaristi Santos, quienes han hecho factible que primero en la región norte, después en el centro y hoy en el área sur de Coahuila, el periodismo adquiriera un nuevo sentido informativo a través de lo que dio inicio un domingo 13 de junio de hace cincuenta años en Zócalo Piedras Negras. Felicidades. vimarisch53@hotmail.com
Añadido: Para recordar siempre, nunca antes en la historia del periodismo nigropetrense una publicación había sido capaz de mantener su presencia diaria durante cincuenta años. RVR

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