*Corrupción e impunidad, binomio letal *Eliminar fuero, propone Armando Ríos Piter *Falta de confianza en las instituciones
Marco Polo Aguilar Villanueva
La sociedad mexicana enfrenta una de las más graves crisis de valores en su historia.
La violencia, la inseguridad y la corrupción parecen estar sentando sus reales y en plena temporada de campañas políticas, el hartazgo ciudadano se hace más evidente que nunca.
Por si esto fuera poco, el rechazo a la paupérrima oferta de los candidatos, se agudiza ante la falta de un proyecto consistente de los partidos y se agrava ante la falta de creatividad de las empresas publicitarias que han contratado.
Esto explica que las cascadas de spots con que atormentan a la opinión pública, pasen “en ciego” y ya no quede nada en el ánimo ciudadano que rechazo y más rechazo.
Sin distingo de partidos, los casos de corrupción y la impunidad que campea en el panorama nacional, se convirtieron en pan de cada día y a fuerza de persistencia, alcanzaron un tono de “normalidad” bajo el supuesto de que “el que no tranza, no avanza”.
Y aunque México no es el país más corrupto del mundo, la percepción de los ciudadanos se ha traducido en una creciente falta de confianza en las autoridades.
En el mundo, nuestro país se encuentra a media tabla, más o menos entre el lugar 100 y el 130 en cuanto a niveles de corrupción. Pero como reza el viejo adagio, “mal de muchos, consuelo de tontos”.
No se trata, desde luego, de magnificar lo que ocurre en México, pero en una disertación reciente, analistas de fenómeno coincidían en señalar que a pesar del gran lastre que ha representado la corrupción en la historia de la nación mexicana, el país, pese a todo, sigue adelante.
Imagine, amable lector, ¿qué sería de México si el casi 40 por ciento del Producto Interno Bruto, que actualmente se diluye en “moches”, “entres” y otras dádivas se aplicara a proyectos productivos, a la creación de más empleos o a mejorar los salarios de risa de la clase trabajadora?
Apenas el sábado pasado, en primera plana, un diario de circulación nacional destacaba que los candidatos de MORENA a cargos de elección popular deberán pagar a su partido el 50 por ciento de sus ingresos, una vez que resulten elegidos.
Este tipo de “diezmos” se han vuelto prácticas comunes, no sólo en los partidos de izquierda, sino que los “entres” se han generalizado y los principales beneficiarios son los dirigentes partidistas de todos los colores y funcionarios que se han colado en la administración pública, tanto federal como del gobierno del Distrito Federal o los gobiernos de los estados.
De seguir esta tendencia, se materializará lo señalado por el senador perredista Armando Ríos Piter, quien ha subrayado que es indudable que “la corrupción nos está matando” y si no se pone freno a este proceso devastador, será el elemento disparador de un cisma irreversible en el sistema político mexicano.
Ríos Piter señaló lo anterior durante la presentación, en la Cámara de Senadores, del libro: “El cansancio ciudadano de la corrupción en México”, de la autoría de Juan de Dios González Ibarra y Gerardo González Camarena.
Esta presentación no podía haber ocurrido en mejor momento, pues es de todos conocido que casos como el de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, en Guerrero, o la masacre de integrantes de un presunto grupo armado en Tlatlaya, Estado de México.
O qué decir de los autonombrados activistas de la CETEG, convertidos en auténtico grupo de choque para toma de carreteras, la quema de edificios públicos y los actos vandálicos en distintos puntos de la geografía guerrerense.
Y para no ir más lejos, que la familia que desde hace décadas ha hecho del comercio ambulante en la Ciudad de México un auténtico botín, ha logrado que la matriarca del grupo, Alejandra Barrios, aspire a la Jefatura Delegacional en Cuauhtémoc, mientras que otros de sus consanguíneos busquen sendas diputaciones locales a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, ya sea por el PRI o por el PRD, al fin que la ideología y la camiseta son lo de menos.
El libro “El cansancio ciudadano de la corrupción en México” señala que la cuerda se sigue tensando y está a punto de romperse.
Este texto de Juan de Dios González Ibarra y Gerardo González Camarena pone el dedo en la llaga y alude a que asuntos como el de la “Casa Blanca” de la pareja presidencial, la residencia de Malinalco que el Secretario de Hacienda compró con un crédito de risa o la colección de 9 macro residencias de un candidato del PAN al gobierno de Sonora, son elementos que están a punto de romper la burbuja del conformismo ciudadano.
Por ello resulta notable el llamado a la cordura lanzado por el senador Armando Ríos Piter, quien considera que desactivar el fuero constitucional de que gozan los representantes populares, sería un buen primer paso para acotar esta puerta abierta a la impunidad.
Lo importante es llevar a los corruptos ante la ley y además de hacerles pagar la afrenta, obligarlos a resarcir el daño que están causando a quienes los llevaron al poder.
Para concluir esta reflexión en torno a lo expresado por el tigre perredista, recupero una frase del genial dramaturgo estadounidense Arthur Miller:
“…¡Colgadlos bien alto sobre el pueblo! Quien llore por éstos, llora por la corrupción perdida…”
Movimientos telúricos…Comentarios nada agradables surgieron luego de la susodicha reunión que el ex mandatario Ángel Heladio Aguirre Rivero sostuvo la semana pasada en un restaurant del sur de la Ciudad de México con el diputado federal priista Manuel Añorve Baños…lo menos que se dijo fue que el vicecoordinador del PRI en la Cámara de Diputados por fin “doblo” a su primo y fue a que le entregará en charola de plata la gubernatura, ya que es evidente que todo el equipo aguirrista ha brincado como saltamontes al otro lado de la barda…ante ello cabría compartir con ustedes amables lectores un comentario que me enviaron por Facebook:”… los políticos mexicanos son como los camaleones, van de un color a otro con tal de mantener a salvo sus intereses; pero también brincan como los chapulines, son longevos como los dinosaurios, en un momento de peligro gritan como las chachalacas, cuando se ven perdidos se arrastran como las serpientes, cuando son descubiertos en alguna tranza dicen yo no fui y meten la cabeza en la tierra como los avestruces; cuando ven a alguien caído lo hacen trizas como las hienas y son capaces de matar a su pareja como la viuda negra o devorar a su madre como los alacranes, en fin una verdadera fauna peligrosa que hace cualquier cosa con tal de seguir lucrando con el poder que el pueblo les da ingenua y desafortunadamente…”…aclaro, hay sus excepciones…marcop1955@hotmail.com